viernes, 3 de abril de 2026

La distracción en Perfil

Por Gustavo Valle

   Ensayemos una sinopsis: Amigos inseparables acuden a una residencia creativa en Banff, Canadá, donde conocen a otros artistas y emprenden un proyecto inconcluso y viven aventuras reales e imaginarias. Otra: Amigos unidos por la crítica cinematográfica se funden en una tercera identidad que los aglutina y que opera como receptor complementario de realidades. Una tercera: Novela cuyos personajes son admiradores o epígonos de Caín–Guillermo Cabrera Infante. En dos palabras, La distracción es una novela sobre el cine y la amistad.
       Y también sobre el humor. Hay aquí un humor permanentemente alerta que aparece en el momento justo en que la erudición o las disertaciones conducen a los personajes hacia apretados laberintos; porque esta novela es en parte una máquina reflexiva sobre la representación, y también sobre la transformación de personas en personajes, o en heterónimos, como aparentan ser muchos de los seres que vagabundean esta fantasmal novela. Y con un narrador que se desliza entre todos ellos enmascarándose, a su vez, constantemente. Un narrador que puede ser uno de los personajes, una voz coral, o el autor mismo.
     Como ocurre en su anterior novela, El oficio de sobrevivir, Damiani acude a una isla como escenario de las acciones, de los recuerdos y de la invención imaginaria. A pesar de ocurrir en Canadá, la novela está permanentemente sujeta a esa isla, que no es un lugar propiamente dicho sino un clima, una red más mental que física en la que se encuentran gregariamente varias voces.
       El libro está prologado por el mismo sujeto que prologa otros libros de Damiani: Alan Moon, quien filtra personajes y situaciones que discurren por fuera, incluso, de la obra que prologa. Es decir, Moon es un lector de ficción de la ficción y va creando con sus prólogos un relato paralelo a la materia que anticipa. ¿Un alter ego del autor? No. Más bien otro personaje de ficción para el elenco. Porque como bien dice esta inteligente novela: “Todos vivimos separándonos de nosotros mismos y desplegando nuestras potencialidades en los mundos posibles que construimos con las decisiones que tomamos, e incluso con las que no podemos tomar”.

Publicado en la edición impresa del diario Perfil (13-05-2014).

sábado, 3 de enero de 2026

Velas

Por Constantinos Cavafis 

Los días del futuro se yerguen ante nosotros
como una hilera de velas encendidas–
velas doradas, cálidas y vivaces.

Los días del pasado quedan atrás,
lúgubre hilera de velas apagadas;
humeantes aún las más cercanas,
velas frías, derretidas y dobladas.

No quiero verlas; me apena su aspecto,
y me apena recordar su luz primigenia.
Miro adelante mis velas encendidas.

No quiero darme vuelta para no ver y horrorizarme–
cuán rápido va alargándose la hilera sombría,
cuán rápido van creciendo las velas apagadas.