martes, 1 de junio de 2021

El germen Fellini

Por Martín Arias
& Marcelo Damiani

Hay una imagen que fascina a Fellini y que se repite, con variantes, en algunos de sus films más hermosos: Es la de una persona (o una figura humana) suspendida, mediante una cuerda o cable, de alturas formidables y peligrosas. Se trata, desde luego, del Cristo surcando los cielos de Roma en el asombroso comienzo de La Dolce Vita (1960), pero también de la sensacional aparición de Alberto Sordi en Lo sceicco bianco (1952), suspendido de un columpio que parece haber sido sujetado de las nubes, o la oscura cabeza de Venus emergiendo de un canal veneciano en Casanova (1976), y, por inversión, también podría agregarse a esta lista el hombre-cometa de (1963). Estas figuras colgantes son también imágenes introductorias; se encuentran, en efecto, poco más o menos al comienzo de cada película y constituyen su entrada, su inminencia. La inminencia es, en principio, el corte de la cuerda o del cable, ese punto en el cual la conexión habrá sido eliminada y la figura estará libre, pues resulta evidente que estos extraños seres flotantes, investidos e inflados por los atributos de lo espectacular —la gran espectacularidad del catolicismo romano, la módica espectacularidad de las fotonovelas románticas, la equívoca del carnaval y, naturalmente, la del cine mismo— desbordarán siempre aquello que los condiciona: Siempre será difícil retener a esa mujer que se nos escapa por las calles de Roma. Y cuando la cuerda se rompa, ¿qué sucederá? ¿En qué dirección, o de acuerdo a qué fuerza gravitacional, eólica o hidráulica veremos escaparse la figura? ¿Será entonces el momento de la caída, ese momento tan temido en que lo cotidiano y lo real le ganan la batalla a lo espectacular?

       El resto del texto acá.

lunes, 3 de mayo de 2021

La fe y las montañas

Augusto Monterroso

     Al principio la fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios.
       Pero cuando la fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
        La buena gente prefirió entonces abandonar la fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.
       Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

miércoles, 3 de febrero de 2021

lunes, 1 de febrero de 2021

Literatura & Mercado


       Es mejor escribir para uno y no tener público que escribir para el público y no tenerse a uno.
Cyril Connolly

domingo, 3 de enero de 2021

¿Por qué hay algo y no más bien nada?

 Para Mario Presas

       Hermeto tenía una relación demasiado carnal con su propio nombre. Nada en él era claro. Ni bajo ni alto, ni lindo ni feo, ni gordo ni flaco, ni bueno ni malo; su verdadero ser parecía estar mucho más allá de este tipo de distinciones binarias. Era, eso sí, muy callado. La gente, por lo general, no notaba su presencia, y si lo hacían, rápidamente se olvidaban de él, como si fuera un fantasma inofensivo con licencia para aparecer en público. Incluso cuando emitía alguno de sus oscuros juicios categóricos –bastante a menudo, por cierto– los únicos que parecían escucharlo eran sus amigos. Tal vez por eso había llegado a sospechar que siempre, para ser oídos, era absolutamente necesario poseer el requisito previo de la amistad, como parecía confirmarlo el hecho de que nadie escuchaba mejor nuestros silencios que un amigo de verdad.

       El texto completo acá.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Último brindis

Por Nicanor Parra

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
                    como la juventud.

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.

domingo, 1 de noviembre de 2020

El escritor clandestino

Por Marcelo Damiani

En la gran película de los hermanos Coen del 2013: Inside Llewyn Davies, Oscar Isaac (inspirado en Dave Van Ronk) hace un largo y accidentado viaje desde New York hasta Chicago para audicionar con el productor disco-gráfico Bud Grossman (personaje basado en quien terminaría siendo el manager de Bob Dylan, discípulo de Van Ronk). Mientras el músico interpreta la conmovedora “The Death of Queen Jane”, el personaje de Fahrid Murray Abraham lo escucha impasible. Finalmente, luego de un silencio bastante incómodo, el empresario emite su veredicto: “I don´t see a lot of money here”.

       El resto del ensayo acá.

sábado, 3 de octubre de 2020

Barton Fink nunca estuvo allí


Barton Fink (1991) es la única película que los hermanos Coen bautizaron con el nombre completo de su personaje principal. De esta forma, irónicamente, no sólo convirtieron al fallido guionista en una suerte de cifra crítica del artista comprometido, sino que también se atrevieron a verbalizar sus vericuetos mentales, al final de cuyo recorrido, según él mismo confiesa, espera encontrar una abstracción metafísica: “El Hombre Común”. Por lo visto, Barton no sabe (o no recuerda) que el sueño de la razón (como su hermanita menor, la imaginación) engendra monstruos (como su vecino, el asesino), y que por lo tanto la vigilia puede ser una verdadera pesadilla. Tal vez todo lo que necesitaba para resolver sus problemas existenciales era un buen corte de pelo –porque el pelo es el deseo, ¿no? Una lástima, ya que justo por ahí cerca andaba Ed Crane, el peluquero protagonista de El hombre que nunca estuvo (2001). La distancia entre una y otra película es la misma que va de la víctima al victimario, de la opacidad del absurdo a la melancolía de la tragedia; de la excelencia de la imagen a la música de la perfección. Las sonatas de Beethoven, así, son el acompañamiento ideal para la trama de este barbero que quería ser lavandero, pero que rápidamente se convierte en asesino casual, y luego, del mismo modo que Barton, en fantasma social. Ambos personajes, ambas películas, ambos creadores, parecen perseguir una imagen acústica de lo indecible, a veces similar a la belleza hechicera de ciertas formas femeninas,siempre inalcanzables, a pesar de que estén ahí adelante, en la pantalla, de espaldas a nosotros, haciendo como que tocan el piano o contemplando el mar al mediodía,mientras las olas rompen
contra la playa y una gaviota se burla, cínicamente, de nuestra profunda perplejidad.

jueves, 1 de octubre de 2020

La flor del Paraíso

"Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño,
y le dieran una flor como prueba de que había estado allí,
y si al despertar encontrara esa flor en su mano...
¿Entonces, qué?"

Samuel Taylor Coleridge


El Ciudadano (1941) de Orson Welles comienza con la muerte del protagonista y varios flashbacks mostrando sus obras, los signos que él ha ido dejando de su paso por el mundo, los mismos que el periodista no sabe leer durante su investigación trunca. Todos esos signos parecen apuntar y condensarse en el ya famoso Rosebud: El nombre del trineo que Kane tenía en su niñez, proveniente del ingenio con que Welles había bautizado el pubis de su novia. Pero ¿qué es Rosebud? Un capullo, un proyecto de flor (o de placer), el símbolo con el que Kane evoca su infancia perdida (y Welles su pequeña muerte), el último viaje mental a través del tiempo (antes de la muerte real).
¿Estará Welles aludiendo a Coleridge? Tal vez no puede dejar de hacerlo, ya que el cine es la mejor máquina para viajar en el tiempo que ha inventado el hombre. Y Charles Foster Kane es el hombre que ha cruzado el paraíso y ha traído, como prueba de su estadía en él, la flor marchita de su infancia (llamada Rosebud). Tal vez, como sugiere el periodista al final de la película, ninguna palabra pueda explicar la vida de un hombre, aunque quizá puede arrojar cierta luz sobre su deseo. Citizen Kane es así un viaje a la semilla en busca del tiempo perdido, y los espejos que reproducen ad infinitum las imágenes finitas de Kane no hacen más que señalar, soterrada, fantasmal, fugazmente, el carácter de su avance hacia atrás, hacia el pasado, hacia las posibilidades ya esfumadas de su vida, a la caza de ese espejismo evanescente que es el paraíso perdido de su niñez, cifrado en el nombre de un añorado trineo de madera que no sólo ya no se deslizará nunca más por la nieve, sino que además terminará sus días consumido por el fuego.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Solaris

Por Marcelo Damiani

En 1961, en Polonia, se publicaba una de las novelas más famosas de la ciencia ficción: Solaris de Stanislaw Lem. En 1972 el gran cineasta ruso Andrei Tarkovski hizo una adaptación de culto del libro que terminó ganando el Gran Premio del Jurado en el festival de Cannes. Luego, en 2002, Steven Soderbergh haría su propia versión con George Clooney, bien rara para ser un producto de Hollywood. Curiosamente, la escena final de esta última quizá excede, por mucho, todo el background de sus creadores.
La trama de la historia ya es famosa. Se trata de los vanos intentos por conocer el planeta del título que no casualmente orbita un sistema binario de estrellas, y cuyo océano protoplasmático parece ser una forma de vida inteligente distinta de la humana. Allí, en la nave que pretende estudiar Solaris, el doctor Kelvin se vuelve a encontrar, una y otra y otra vez, con esposa, Rheya, que se ha suicidado allá lejos y hace tiempo. Azorado, perplejo, imposibilitado de decidir qué es lo que realmente está pasando, él la interroga: "¿Estamos vivos o muertos?". Ella le da una de las respuestas más filosóficamente sublimes que ha podido imaginar el cine del siglo XXI: "Ya
Nathascha McElhone interpretando a Rheya
no tenemos que pensar así".
Pero ¿cómo, cómo se puede pensar de otra forma? ¿Se estará refiriendo a los mitos religiosos que prometen la vida después de la muerte, o estará hablando de espectros y fantasmas? ¿Aludirá a los muertos en vida, a la criogénesis, o a los muertos vivos de esos géneros tan de moda? ¿Se tratará de alguna referencia hermética a la doble muerte lacaniana o sólo será una manera de insinuar la supuesta trascendencia energética de todo ser vivo? Imposible saberlo, porque la película termina poco después, y como le hubiera gustado a Kant, nos deja pensando, y mucho. Si algo hemos aprendido con Derrida es que siempre hay que tratar de huir del binarismo arcaico al que nos han condenado miles de años de cultura occidental. Pero ¿cómo escapar de esa especie de fundamento que es la dicotomía entre la vida y la muerte? ¿Cómo pensar de otra forma? ¿Cómo empezar a pensar de otra forma? ¿Hay alguna forma? ¿Hay alguna manera? ¿Será posible? 
Por ahora, por desgracia, nadie parece tener una respuesta.

Andor Kertész: Washington Square 1952


domingo, 3 de mayo de 2020

Lugar soleado (Hinata) 1923

 Por Yasunari Kawabata

En el otoño de mis veinticuatro años, conocí a una muchacha en una posada a orillas del mar. Fue el comienzo del amor.

De repente la joven irguió la cabeza y se tapó la cara con la manga de su kimono. Ante su gesto, me dije: La he disgustado con mi mal hábito. Me avergoncé y mi pesadumbre se hizo evidente.

—Fijé la vista en ti, ¿no?

—Sí, pero no es para tanto.

Su voz sonaba gentil y sus palabras, cálidas. Me sentí aliviado.

—¿Te molesta, no es cierto?

—No, de verdad, está bien.

Bajó el brazo. En su expresión se notaba el esfuerzo que hacía para aceptar mi mirada. Miré hacia otro lado, y fijé la vista en el océano.

Desde hacía mucho tenía ese hábito de fijar la vista en quien estuviera a mi lado, para su disgusto. Muchas veces me había propuesto corregirme, pero sufría si no observaba los rostros de quienes estaban cerca. Me aborrecía al darme cuenta de que lo estaba haciendo. Tal vez el hábito venía de haber pasado mucho tiempo interpretando los rostros ajenos, luego de perder a mis padres y mi hogar cuando era un niño, y verme obligado a vivir con otros. Tal vez por eso me volví así, pensaba.

En cierto momento, con desesperación traté de definir si había desarrollado esta costumbre después de haber sido adoptado o si ya existía antes, cuando tenía mi hogar. Pero no encontraba recuerdos que pudieran aclarármelo.
Fue entonces, al apartar los ojos de la muchacha, que vi un lugar en la playa bañado por el sol del otoño. Y ese lugar soleado despertó un recuerdo por largo tiempo enterrado.

Tras la muerte de mis padres, viví solo con mi abuelo durante casi diez años en una casa en el campo. Mi abuelo era ciego. Años y años se sentó en la misma habitación ante un brasero de carbón, en el mismo rincón, vuelto hacia el este. Cada tanto volvía la cabeza hacia el sur, pero nunca al norte. Una vez que me di cuenta de este hábito suyo de volver la cara sólo en una dirección, me sentí tremendamente perturbado. A veces me sentaba durante un rato largo frente a él observando su rostro, preguntándome si se volvería hacia el norte al menos una vez. Pero mi abuelo volvía la cabeza hacia la derecha cada cinco minutos como una muñeca mecánica, fijando la vista sólo en el sur. Eso me provocaba malestar. Me parecía misterioso. Al sur había lugares soleados, y me pregunté si, aun siendo ciego, podría percibir esa dirección como algo un poco más luminoso.
Ahora, mirando la playa, recordaba ese otro lugar soleado que tenía olvidado.
Por aquellos días, fijaba la mirada en mi abuelo esperando que se volviera hacia el norte. Como era ciego, podía observarlo fijamente. Y me daba cuenta ahora de que así se había desarrollado mi costumbre de estudiar los rostros. Y que este hábito ya existía en mi vida de hogar, y que no era un vestigio de servilismo. Ya podía tranquilizarme en mi autocompasión por esta costumbre. Aclarar la cuestión me provocó el deseo de saltar de alegría, tanto más porque mi corazón estaba colmado por la aspiración de purificarme en honor de la muchacha.
La joven volvió a hablar.
—Me voy acostumbrando, aunque todavía me intimida un poco.
Esto significaba que podía volver a mirarla. Seguramente había juzgado rudo mi comportamiento. La observé con expresión radiante. Se sonrojó y me lanzó una mirada disimulada.
—Mi cara dejará de ser interesante con el paso de los días y las noches. Pero no me preocupa.
Hablaba como una criatura. Me sonreí. Me pareció que repentinamente nuestra relación había adquirido otra intimidad. Y quise llegar hasta ese lugar soleado de la playa, con ella y con el recuerdo de mi abuelo.

Tomado de Historias de la palma de la mano (1972).
Traducción: Amalia Sato.

viernes, 1 de mayo de 2020

Keeping things whole

                                                  by Mark Strand

In a field
I am the absence
of field.
This is
always the case.
Wherever I am
I am what is missing.

When I walk
I part the air
and always
the air moves in
to fill the spaces
where my body's been.

We all have reasons
for moving.
I move 
to keep things whole. 

Una versión al castellano acá. 

domingo, 1 de marzo de 2020

Ficción teórica

Por Victor Stein
           
       Principios

       En teoría, al principio, hay una mujer. Es, además, una mujer poderosa, invisible. Su poder, sin embargo, no radica en el atributo (o la carencia, como prefieran) de la invisibilidad, sino en un efecto de la misma: La gente no cree en lo que no ve. Piensa, literalmente, que lo que no ve no existe. Así, Ella, extiende por el mundo sus redes lozana, aprovechándose de la ceguera existencial de los seres humanos. Podríamos decir que ella es trashumante. Pero tal vez lo más preciso sería reconocer que es una especie de Diosa. Aunque no una Diosa dionisíaca ni de formas voluptuosas o temerarias. No. Nada de eso. No me olvido, no obstante, que muchos la han descrito como un ser abrasivo y tentacular. No hay que hacerles caso: Son simples metáforas. Esos adjetivos no hacen más que escamotear su verdadero miedo. Ella vive con un auténtico terror por la inevitable aparición de su enemigo: El Acontecimiento. Siempre imprevisible, mutante, nunca similar a sí mismo, cada aparición del Acontecimiento ha significado para Ella un profundo cimbronazo. Y teme que el próximo pueda ser fatal. 
 
           Nudo

       Sostener que Ella es estructurada es tan redundante como que Él es violento. El lector siempre estará tentado de pensar que entre ellos dos, sin importar que no sean humanos, hay algún tipo de relación romántica o afectiva. En efecto: Incluso pueden llegar a imaginar que ella es una suerte de ameba gigante o de rizoma (o una ameba rizomática) y que él es como un cometa o meteoro con cola de fuego. Pero no es así. Más acertado es no pensar tanto en sus formas sino en su relación. Ambos están atrapados en una lucha transubstancial, más allá del bien y del mar. Es una partida de ajedrez interminable cuyo tablero es el mundo y nosotros sus peores peones. Punto.

            Conclusión

       La lucha no terminará jamás.

lunes, 3 de febrero de 2020

La Destruction (1857)


Charles Baudelaire (1821-1867)

Sans cesse à mes côtés s'agite le Démon;
II nage autour de moi comme un air impalpable;
Je l'avale et le sens qui brûle mon poumon
Et l'emplit d'un désir éternel et coupable.

Parfois il prend, sachant mon grand amour de l'Art,
La forme de la plus séduisante des femmes,
Et, sous de spécieux prétextes de cafard,
Accoutume ma lèvre à des philtres infâmes.

II me conduit ainsi, loin du regard de Dieu,
Haletant et brisé de fatigue, au milieu
Des plaines de l'Ennui, profondes et désertes,

Et jette dans mes yeux pleins de confusion
Des vêtements souillés, des blessures ouvertes,
Et l'appareil sanglant de la Destruction!


El poema traducido al castellano acá.

sábado, 1 de febrero de 2020

Diez años sin Salinger

       El 27 de enero pasado se cumplieron 10 años de la desaparición de Salinger. Murió a los 91 años en su casa de Cornish, New Hampshire, donde vivía recluido y sin publicar nada desde hacía casi medio siglo, más de la mitad de su vida, mientras su fama y sus fans no paraban de crecer en todo el mundo, signo irrefutable de que sus libros habían pasado varias veces la dura prueba de la relectura, quizá la más difícil para cualquier escritor.
       Cuenta la leyenda que pasó su infancia huyendo del departamento familiar de Park Avenue, probablemente en busca de experiencias similares a las del narrador de su gran cuento “The Laughing Man", y luego, ya adolescente, a las de Holden Caulfield, protagonista exclusivo de The Catcher in the Rye. Tal vez no es extraño que esta novela le haya gustado a Faulkner, sobre todo si tenemos en cuenta su desparpajo, su coqueteo con el existencialismo (tan en boga por esos años) y su obsesión por desenmascarar la hipocresía social. Me acuerdo que cuando la leí, a esa edad ideal en que uno aún no ha salido de la adolescencia, envidié sana y profundamente a su autor, porque es una novela que a mí me hubiera gustado escribir; aunque por suerte no cometí el error de tantos otros al creer que podían escribirla de nuevo como si no existiera. Sin embargo, creo que la obra maestra de Salinger, con la que la mayoría de sus imitadores ni siquiera se atreve, es "Raise High the Roof Beam, Carpenters". Esta nouvelle es una máquina narrativa perfecta que atrapa al lector desde el principio, y lo lleva de la nariz hasta uno de los mejores finales que he leído en mi vida. Mucho se ha especulado sobre los motivos del retiro de Salinger de la vida pública. Mi modesta hipótesis es que se retiró porque pensó que jamás podría escribir nada mejor que esto, y creo que hay que ser un genio para hacerlo. Un genio como esos niños brillantes a los que tanto le gustó retratar. El mundo, sin duda, es una contingencia muy molesta para ellos, y su estupidez infinita termina aniquilándolos. Un verdadero genio, parece haber gritado en silencio durante estos últimos 50 años, todo lo que necesita es un poco soledad para vivir en paz. Esa misma paz que él encontraba, paradójicamente, en escribir para sí mismo y no publicar. Ahí están sus libros para los que aún tenemos ganas de escuchar su voz; una voz que parece la de un amigo de la infancia, un amigo de verdad. Tal vez hacernos escuchar esa voz fue su único propósito, y una vez que lo consiguió con creces, sintió que su trabajo ya estaba hecho. Un pequeño milagro por el que todos deberíamos estar agradecidos, ya que el resto, para decepción de Verlaine, es una rara mezcla de ruido y silencio.

       La nota completa acá.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Lotería


"En la lotería de la existencia, los números perdedores son invisibles."


Stanislaw Lem

viernes, 1 de noviembre de 2019

Cuento por encargo


Por Marcelo Damiani 

      El barco pirata estacionó frente a mi casa. Los marineros engancharon el ancla en el árbol del vecino y se apostaron a lo largo de la calle mirando hacia adelante con cara de desalmados. Al rato bajó el capitán y golpeó a mi puerta; le abrí, él entró sin ningún tipo de preámbulos y se acomodó en el bar destrozado que me quedó de un fallido cuento de vaqueros. "Usted es escritor, ¿no?", me interpeló en un idioma desconocido; por suerte los dos manejábamos el mismo código literario. "No; soy guionista", respondí. "Es lo mismo", dijo, "necesitamos alguien con mucha imaginación". "Los críticos dicen que yo no tengo ni una pizca", señalé. "Bien", murmuró pensativo, "ése es un buen signo". Hizo una pausa; tomó un vaso de whisky que había por ahí, y me miró. "Mi tripulación y yo tenemos un problema. No encontramos una buena aventura desde hace años. Nadie nos quiere dar lugar en sus historias; dicen que ya no servimos para nada porque estamos pasados de moda... Así que decidimos tener nuestro propio escritor". Lo único que faltaba, pensé: Piratas con problemas existenciales. "Mire", le dije, "los relatos de aventura no son mi especialidad." "Eso no nos importa", masculló, "pónganos en el género que quiera." Se puso de pie bruscamente, se dirigió a la puerta y agregó: "Le damos una semana. Y no intente traicionarnos. Los dos escritores que lo intentaron ya no pueden escribir más". Y se fue.
       Entonces, por las dudas, empecé a escribir este cuento.

       La versión en croata acá.

       La versión en francés acá.

       La versión en italiano acá.


jueves, 3 de octubre de 2019

La dýnamis de La Distracción

Por Roberto Elvira Mathez

       Un crítico de cine cubano sometido a extraños experimentos estéticos; dos de sus discípulos viajan a la costa Oeste de Canadá a un retiro de artistas e intelectuales; Al Rayn, un bandido en los márgenes de Laos, cae al vacío tras la búsqueda del Dragón que asesinó a su padre; reseñas de Citizen Kane, Vertigo y Barton Fink; el prólogo de un supuesto muerto vivo. Todos estos elementos circulan en la novela La Distracción de Marcelo Damiani, a merced del lector para ponerle orden. Un orden que, como dice Foucault, citando “El idioma analítico de John Wilkins” de Borges, nunca es dado y siempre es una construcción, construcción que nosotros buscaremos desarrollar distrayéndonos, como corresponde según la novela, en la génesis literaria de Damiani. 

       El texto completo acá.

martes, 1 de octubre de 2019

1129

                  Emily Dickinson

Tell al the Truth but tell it slant—
Sucess in Circuit lies
Too bright for our infirm Delight
The truth’s superb surprise
As Lightining to the Children eased
With explanation kind
The Truth must dazzle gradually
Or every man be blind—

lunes, 2 de septiembre de 2019

Velas

Por Constantinos Cavafis 

Los días del futuro se yerguen ante nosotros
como una hilera de velas encendidas–
velas doradas, cálidas y vivaces.

Los días del pasado quedan atrás,
lúgubre hilera de velas apagadas;
humeantes aún las más cercanas,
velas frías, derretidas y dobladas.

No quiero verlas; me apena su aspecto,
y me apena recordar su luz primera.
Miro adelante mis velas encendidas.

No quiero darme vuelta para no ver y horrorizarme–
cuán rápido va alargándose la hilera sombría,
cuán rápido van creciendo las velas apagadas.

sábado, 31 de agosto de 2019

Terror de te amar

Sophia de Mello Breyner Andresen

Terror de te amar num sítio tão frágil como o mundo

Mal de te amar neste lugar de imperfeição
Onde tudo nos quebra e emudece
Onde tudo nos mente e nos separa.

Que nenhuma estrela queime o teu perfil
Que nenhum deus se lembre do teu nome
Que nem o vento passe onde tu passas.

Para ti eu criarei um dia puro
Livre como o vento e repetido
Como o florir das ondas ordenadas.

sábado, 3 de agosto de 2019

The only poem

                                 By Leonard Cohen

This is the only poem
I can read
I am the only one
can write it
I didn´t kill myself
when things went wrong
I didn´t turn
to drugs or teaching
I tried to sleep
but when I couldn´t sleep
I learned to write
I learned to write
what might be read
on nights like this
by one like me.

lunes, 1 de julio de 2019

Granada literaria I

Por Marcelo Damiani

       Cuentan que Borges, siendo adolescente, visitó Granada en compañía de sus padres, y, como les pasa a casi todos, quedó totalmente enamorado de la ciudad. Muchos años después, ya invidente, quiso volver, y una persona incalificable, de cuyo nombre no quiero acordarme, en la Alhambra, le leyó los versos de Francisco Asís de Icaza: “Dale limosna, Mujer, / que no hay en la vida nada / como la pena de ser / ciego en Granada”. 
       Cuánta razón tenía don Francisco… 

       El texto completo acá. 

lunes, 3 de junio de 2019

Le sens de la vie

Par Marcelo Damiani

       Marianne et moi entrons dans le café au moment précis oú les lumières s´éteignent et oú Gabriel commence à jouer mon morceau préféré : Vitesse. Nous nous arrêtons sur le seuil, comme si l´atmosphère du lieu était trop dense et qu´une légère contamination de nos corps était nécessaire avant de pouvoir aller plus loin. J´ouvre et je ferme les yeux à plusiers reprises afin qu´ils s´habituent au novel éclairage. Peu à peu, les formes diffuses de Gabriel se dessinent, immuables, sur la scène. Nu, comme toujours, son corps s´amuse à fuir les ombres tandis qu´il courtise la lumière vacillante. Son mouvement, devenu un jeu désagréable, se met à répandre l´illusion d´un rythme contagieux.

sábado, 1 de junio de 2019

Lotería de la existencia


"En la lotería de la existencia, los números perdedores son invisibles."


Stanislaw Lem

miércoles, 3 de abril de 2019

lunes, 1 de abril de 2019

Deseo

                                              Por Marcelo Damiani

Uno tendría que poder morirse de vez en cuando

así
                                     sin remordimientos

la muerte debería ser un estado de ánimo

compartido
                                 por el cuerpo

todos quisimos morir algún día

y sería bueno poder decir

          simplemente:

Hoy estoy muerto.


Una versión en francés acá.

viernes, 1 de marzo de 2019

Canción cubana

Por Guillermo Cabrera Infante

¡Ay, José, así no se puede!
¡Ay, José, así no sé!
¡Ay, José, así no!
¡Ay, José, así!
¡Ay, José!
¡Ay!

viernes, 1 de febrero de 2019

El secreto de la vida


The secret of life is honesty and
 fair dealing. If you can fake
that, you`ve got it made.

Groucho Marx

jueves, 3 de enero de 2019

Máquina Woody

"El suplicio es siempre no poder desprenderse de uno mismo."

Sören Kierkegaard


Alguna vez afirmó que lo único que lamentaba era no ser otra persona, tal vez sin darse cuenta que ahí no sólo condensaba su filosofía de vida, sino que también proporcionaba una de las claves quizá más importantes para contemplar su obra. Allan Stuart Konigsberg siempre quiso ser otro. Por eso rápidamente se apodó Woody, a mitad de camino entre el chiste fácil (woody en slang es la famosa stýsi griega), la caricatura (Woody Woodpecker es El Pájaro Loco) y el ideal masculino inalcanzable: Bogey (apodo de Humphrey Bogart). No es casual que uno de sus primeros grandes éxitos sea la obra de teatro Play it again, Sam (1969) donde utiliza la figura de su ídolo y el final de la ya por entonces mítica Casablanca (1942) para construir por contraste su propio personaje. Así, en Sueños de un seductor (1972) de Herbert Ross, basada en su propia obra, Woody encarna a Allan Felix, tímido y torpe como él solo puede serlo, especialmente cuando hay una mujer cerca, a excepción de la esposa de su mejor amigo: Linda (Keaton). Los grandes momentos del film suceden cuando la inseguridad de Allan proyecta la figura de Bogart.
Siempre seguro de sí mismo, con el infaltable impermeable gris, Bogey encarna a una suerte de mentor fantasmal que le imparte a su pobre pupilo duros consejos sobre cómo tratar a las mujeres. Así, Woody se postula como una parodia de Bogey, aunque es el imaginario de Woody el que proyecta a Bogey. El procedimiento funciona así: Cuando la incertidumbre paraliza a Woody, llevándolo al monólogo o al soliloquio, allí aparece Bogey (para impulsarlo a actuar); y cuando Woody actúa, desaparece Bogey. Y también Allan y Allen. Porque lo que queda al descubierto es el mecanismo de funcionamiento de esa máquina llamada Woody. El verdadero motor inmóvil de toda su estética es ese deseo de devenir otro, como lo demuestra la interminable sucesión de nombres, películas, libros, historias y anécdotas que su genio no puede parar de perpetrar, motivado por su ya famoso inconformismo universal.

       El texto completo acá.

sábado, 3 de noviembre de 2018

La espontaneidad y el cálculo

 

Las historias de Marcelo Damiani en El sentido de la vida demuestran que no hay nada menos espontáneo, que no hay nada más calculado, que ponerse a contar historias.

 Martín Kohan

“Mapa tentativo de una contemporaneidad” en Una literatura en aflicción de Jorge Monteleone. Tomo X de Historia de la literatura argentina dirigida por Noé Jitrik. Emecé, 2018.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Désir

                                                      Par Marcelo Damiani

Chacun devrait pouvoir mourir de temps en temps

comme ça
                                      sans remords

La mort devrait être un état d'âme

partagé
                              par le corps

On a tous voulu mourir un jour

et il serait bon de pouvoir dire

                        simplement

Aujourd'hui je suis mort.


Traduit de l`espagnol par Vincent Raynaud.

lunes, 1 de octubre de 2018

Le pamphlet hermétique

Par Marcelo Damiani 

       Je suis en train d`écrire l'histoire de ce radeau (que son capitaine persiste à appeler bateau) et de son éternel tropisme vers tribord. (Notre direction manifestement incohérente m`empêche d`aller droit au but). Je suis un membre insignifiant de l'équipage: Je ne fais rien, je ne me montre pas, je ne parle pas. Je fais tout pour me distinguer du capitaine: C`est mon ennemi. Faux, volubile, médiocre, le capitaine ne soupçonne pas mon existence (blottie dans le multitude informe du radeau), sans doute pris par de nombreux problèmes (qui ne sont pour lui que des passe-temps): Celui qu´il préfère, c`est sans nul doute de nourrir les requins: Sa méthode (cautionnée par l'indifférence et la cécité générales) consist à pousser du pied les indésirables qui survivent en bordure de la embarcation pour en faire l`offrande à Neptune. C`est, pretend-il, un sacrifice nécessaire. C`est, je prétends moi, un assassinat. (En outre, il aime aussi tuer les idées des autres et, quand cela ne fonctionne pas, tuer parmi les autres ceux qui ont des idées : Il n`est guère évident de montrer qu`il célèbre des criminels.)       Voler un arc et quelques flèches, m`exercer un certain temps, devenir un expert et attendre l`ocassion de lui coller quelque chose de consistant dans la bouche, telles sont quelques-unes de mes idées récurrentes. Mais je n`arrive jamais à me décider, et ce n`est pas parce que j`ai peur, non, en aucune cas, mais parce qu'il y a un vrai risque que les ignorants finissent malgré out par voir en lui un martyr. Et donc, en lieu et place, je suis sûr que cela lui vaudra une haine éternelle, mémorable, qu`il aura bien méritée. Moi, pendant ce temps, je peut continuer à écrire et à l'insulter, à imaginer en vain sa mort, tandis que nous naviguons en cercle, en plein mer, sans aucune intention de gaigner la terre ferme.

Traduit de l`espagnol par Vincent Raynaud.