martes, 3 de febrero de 2026
sábado, 3 de enero de 2026
Velas
Los días del futuro se yerguen ante nosotros
como una hilera de velas encendidas–
velas doradas, cálidas y vivaces.
Los días del pasado quedan atrás,
lúgubre hilera de velas apagadas;
humeantes aún las más cercanas,
velas frías, derretidas y dobladas.
No quiero verlas; me apena su aspecto,
y me apena recordar su luz primigenia.
Miro adelante mis velas encendidas.
No quiero darme vuelta para no ver y horrorizarme–
cuán rápido va alargándose la hilera sombría,
cuán rápido van creciendo las velas apagadas.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
lunes, 3 de noviembre de 2025
Barton Fink nunca estuvo allí
Barton Fink (1991) es la única película que los hermanos Coen bautizaron con el nombre completo de su personaje principal. De esta forma, irónicamente, no sólo convirtieron al fallido guionista en una suerte de cifra crítica del artista comprometido, sino que también se atrevieron a verbalizar sus vericuetos mentales, al final de cuyo recorrido, según él mismo confiesa, espera encontrar una abstracción metafísica: “El Hombre Común”. Por lo visto, Barton no sabe (o no recuerda) que el sueño de la razón (como su hermanita menor, la imaginación) engendra monstruos (como su vecino, el asesino), y que por lo tanto la vigilia puede ser una verdadera pesadilla. Tal vez todo lo que necesitaba para resolver sus problemas existenciales era un buen corte de pelo –porque el pelo es el deseo, ¿no? Una lástima, ya que justo por ahí cerca andaba Ed Crane, el peluquero protagonista de El hombre que nunca estuvo (2001). La distancia entre una y otra película es la misma que va de la víctima al victimario, de la opacidad del absurdo a la melancolía de la tragedia; de la excelencia de la imagen a la música de la perfección. Las sonatas de Beethoven, así, son el acompañamiento ideal para la trama de este barbero que quería ser lavandero, pero que rápidamente se convierte en asesino casual, y luego, del mismo modo que Barton, en fantasma social. Ambos personajes, ambas películas, ambos creadores, parecen perseguir una imagen acústica de lo indecible, a veces similar a la belleza hechicera de ciertas formas femeninas, siempre inalcanzables, a pesar de que estén ahí adelante, en la pantalla, de espaldas a nosotros, haciendo como que tocan el piano o contemplando el mar al mediodía, mientras las olas rompen contra la
playa y una gaviota se burla, cínicamente, de nuestra profunda perplejidad existencial.
viernes, 3 de octubre de 2025
Tres tristes tigres
Me gustaba, además, la justicia sin duda poética del didactismo un día metódico del trabalenguas, que terminó en puro juego sin sentido, y por otra parte, la inevitable connotación metafísica entre esa fiera entre todas las fieras, ese animal que es, como la liana, epítome de lo salvaje y de lo exótico, habitantes de otros trópicos, y el sentimiento de malestar difuso que se llama tristeza, el más 'literario' de los males metafísicos y el más 'humano' de los estados de ánimo animales, expresado con una palabra típicamente latina. Además de que toda mi vida me ha perturbado la temible asimetría del tres que brilla oscuramente en el bosque de la mente."miércoles, 3 de septiembre de 2025
domingo, 3 de agosto de 2025
¡Feliz cumpleaños!
jueves, 3 de julio de 2025
martes, 3 de junio de 2025
Así nos ve la Inteligencia Artificial a Bolaño y a mí
A la fotografía original pueden encontrarla aquí.
sábado, 3 de mayo de 2025
jueves, 3 de abril de 2025
Guillermo Cabrera Infante
lunes, 3 de marzo de 2025
lunes, 3 de febrero de 2025
Un día con Bolaño II
Por Marcelo Damiani
Releo lo antedicho y me doy cuenta que es como dice Tiago (el aventurero lector que me conminó a escribir esto): Parece el principio de una clase. Tal vez no esté mal. O tal vez he dado demasiadas clases de Bolaño (más de 30, ahora que lo pienso). Pero lo cierto es que en esa época seguramente no hubiera podido. Así que podría recordar que en aquel momento estaba fascinado por el aire marino, el azul brillante del mediterráneo y el bamboleo de los trenes que me llevaron a Barcelona primero y a Blanes después. La combinación de paisaje en tránsito con buenas lecturas fue coronada por las acogedoras callecitas del pueblo costero que atestigua una foto que aún conservo.
Me han dicho que tan sólo unos años más tarde esa misma zona habría de convertirse en lugar de peregrinaje de jóvenes de pelo largo con aspiraciones literarias. El poder del mito. Así, de pronto, ya estaba frente a la puerta señalada. Toqué el timbre esperando que me abriera cualquier persona menos Bolaño. Pero fue él quien lo hizo, con su pelo alborotado, los lentes medio caídos y una sonrisa entrañable. Era como si desde el primer momento quisiera hacerme sentir en casa, a pesar de la distancia que nos separaba de nuestros respectivos países de origen. Tuve la rara sensación de que era como volver a estar con un amigo a quien nunca había conocido antes en persona. Una familiaridad que sólo aparecía ante ciertos autores que uno admiraba y que ellos agradecían en silencio con su amabilidad.
Nos sentamos en un amplio living. Su mujer nos sirvió unos cafés con algo para picar mientras hablábamos. Pero esta charla previa no era parte del reportaje. Es más, parecía como si él me estuviera entrevistando a mí en vez de yo a él. No recuerdo casi nada de lo que se dijo en ese momento porque eran trivialidades sobre los viajes, personas que ambos conocíamos, algo de política y el tema del momento, la llegada del nuevo milenio. Incluso me acuerdo que estuvimos un rato hablando de cine y tampoco lo consideré muy importante. Hoy en día aún a veces me reprocho no haber encendido el grabador para que todo eso quedara documentado y eventualmente luego decidir si valía o no la pena transcribirlo y usarlo para la nota que iba a publicar.
Pero cuando saqué finalmente el grabador y me dispuse a comenzar formalmente el reportaje Bolaño se puso de pie diciendo que tenía hambre. El viaje desde Alemania le había abierto el apetito. Me preguntó si me gustaba la comida china, mi favorita en esa época, y ante mi respuesta positiva anunció que iríamos a almorzar a su restaurante favorito, muy cerca, sobre la playa, casi a la vuelta de la esquina. Así que llamó a su mujer, a su hijo Lautaro, y yo me sumé al clan como un nuevo miembro más. Era casi como un domingo en familia.
viernes, 3 de enero de 2025
David Lodge dejó el campus
Por Marcelo Damiani
Mi amigo Alan Moon fue el primero que me habló de David Lodge. Un profesor universitario que dejó la vida académica para escribir ficciones sobre ella, adentrándose en ese subgénero que acá casi no existe: La novela de campus.
Lodge fue uno de los grandes autores humorísticos ingleses del siglo XX. Su trilogía "Campus" no es sólo divertida, sino que también muestra el estado al que ha llegado la vida académica del primer mundo de manera brillante.
Tuve la suerte de conocerlo, charlar con él en más de una ocasión, y también que me concediera una entrevista. En Inglaterra, tampoco dejé de notar que había cierto desdén hacia su obra, en el mismo ámbito que retrató mejor que nadie.
En la entrevista que me concedió, allá lejos y hace tiempo, confesaba que "Small World" era la novela que más le gustaba de las que había escrito, y que cuando la hojeaba aún le hacía sonreír. No creo que muchos autores "serios" puedan decir lo mismo sobre algunos de sus libros.
La entrevista completa acá.
martes, 3 de diciembre de 2024
Un día con Bolaño
domingo, 3 de noviembre de 2024
Signos (Blog) vitales
La verdad es que no acostumbro a hacer posteos personales o por encargo, y tal vez esta vez sea la única excepción, para desafiar la regla, claro. Pero un lector, acaso el único real o válido, me ha señalado que tengo abandonado este blog, y tiene razón. En realidad me lo va a señalar en diez días, y yo, sorprendido y agradecido, por medio de la magia o trampa de la tecnología me las arreglaré para responderle de antemano con estas tres cuestiones que detallo aquí abajo.
Primero: Tema Bolaño. La entrevista que me concedió ya ha cumplido un cuarto de siglo, pero para mí es como si hubiera sido ayer. Esa mañana de domingo nublada en Barcelona, el viaje en tren hasta Blanes disfrutando de la costa azul, la caminata por el pueblo y el día que pasé charlando con él rodeado de su familia, comiendo y riéndonos como amigos, difícilmente podría olvidarlo. Quizá algún día debería escribir sobre todo eso en detalle, ¿no? Un día con Bolaño, podría titularse.
Segundo: Signos vitales. Mi libro, publicado hace tres años, no sería estrictamente una novela, sino más bien una antología personal. Tuve la suerte de poder volver a mi primera editorial, luego de algunas malas experiencias con otras más grandes, pero menos cálidas. Fue como un fin de ciclo antes del inicio de otro. Casi todos los cuentos que componen el volumen pueden encontrarse en este blog, aunque un poco desordenadamente, empezando por el prólogo y terminando acá.
Tercero: Muchas gracias, Tiago. Te debo una. Saludos. M.D.
jueves, 3 de octubre de 2024
El monolito y los monos de Héctor
martes, 3 de septiembre de 2024
sábado, 3 de agosto de 2024
miércoles, 3 de julio de 2024
Als die Nazis die Kommunisten holten
Als die Nazis die Kommunisten holten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Kommunist.
Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,
habe ich geschwiegen;
ich war ja kein Sozialdemokrat.
Als sie die Gewerkschafter holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Gewerkschafter.
Als sie die Juden holten,
habe ich nicht protestiert;
ich war ja kein Jude.
Als sie mich holten,
gab es keinen mehr, der protestieren konnte.
lunes, 3 de junio de 2024
viernes, 3 de mayo de 2024
miércoles, 3 de abril de 2024
domingo, 3 de marzo de 2024
El buitre
sábado, 3 de febrero de 2024
Más allá de la espontaneidad y el cálculo
Por Marcos Rosenzvaig
El autor argentino que aborda el género cuento pareciera llevar en su ADN los cromosomas de Borges y Cortázar. No resulta sencillo escapar de esos senderos pródigos de ideas y de un lenguaje inconfundible. Sin embargo, Marcelo Damiani lo logra airosamente en su libro "Signos vitales", recientemente publicado por la editorial Paradiso. Esta antología personal compuesta por 17 cuentos y un prólogo encubierto es el resultado de quince años de trabajo.
Sus cuentos hacen ostensible una risueña acrobacia de la palabra con ideas desopilantes y personajes como los de una mosca, dos mosquitos y un jugador de pool (Espectáculo); finales ingeniosos como el del supuesto macho cavernícola que resulta sorpresivamente ser un niño de dos años (Precocidad); o la de dos marinos que fondean en un árbol de la vereda y que necesitan un escritor para contar su historia (Cuento por encargo). Ya no se trata del literato presionado por el editor o por la necesidad de sus lectores, sino de alguien que intenta alejarse de la medio ocre cotidianidad de los días.
Los robos, los secuestros asumen el tinte de películas de clase B enmarcadas en una doble realidad borgeana. Nada es real. Los sucesos parecen ser tránsitos de fotogramas extraídos de un pésimo guion, un director incompetente y actores anodinos que se creen genios. Y allí, Damiani juega con la influencia de Manuel Puig y la de Borges creando a partir de ellos un estilo propio.
Hay una mirada que desciende desde las alturas como un dios que es él mismo que se observa y observa a los otros. Hay momentos en que su personaje se contempla en situaciones diversas que escapan a la mirada omnívora, omnipresente de él sobre él y sobre los otros. "Yo sé que soy yo y que estoy acá, con Marianne y su perfume persistente, y sin embargo no puedo dejar de mirar mi cuerpo que está ahí, enfrente, al lado de Verónica contemplándome como si yo no fuera yo, sino él. No sé cómo pasó, pero yo no estoy donde está mi cuerpo" (Espejismos del fantasma).
La filosofía tratada como un juego de ardides, de maniobras inteligentes usando la palabra como un barrilete que anhela cielo. Y allí, en ese acontecer de cielo, el autor-niño revisita el origen de todas las cosas, el movimiento e incluso la muerte. Pero todo lo hace con un humor amargo como el del personaje que llega a la conclusión de que no le tiene miedo a la muerte, sino a la idea de que un día ya no esté más en el mundo (El inconveniente de haber nacido).
La reseña apareció originalmente acá.
miércoles, 3 de enero de 2024
Mar sonora
Por Sophia de Mello
Mar sonora, mar sin fondo, mar sin fin
Tu belleza aumenta cuando estamos solos
Y tan honda íntimamente tu voz
Sigue el más secreto baile de mi sueño
Que hay momentos en que yo supongo
Que eres un milagro creado sólo para mí.
domingo, 3 de diciembre de 2023
Epitafio encontrado en el cementerio...
Por Augusto Monterroso
Escribió un drama: Dijeron que se creía Shakespeare;
Escribió una novela: Dijeron que se creía Proust;
Escribió un cuento: Dijeron que se creía Chejov;
Escribió una carta: Dijeron que se creía Lord Chesterfield;
Escribió un diario: Dijeron que se creía Pavese;
Escribió una despedida: Dijeron que se creía Cervantes;
Dejó de escribir: Dijeron que se creía Rimbaud;
Escribió un epitafio: Dijeron que se creía difunto.
FIN
viernes, 3 de noviembre de 2023
martes, 3 de octubre de 2023
El germen Fellini
domingo, 3 de septiembre de 2023
jueves, 3 de agosto de 2023
lunes, 3 de julio de 2023
sábado, 3 de junio de 2023
miércoles, 3 de mayo de 2023
Keeping things whole
In a field
I am the absence
of field.
This is
always the case.
Wherever I am
I am what is missing.
When I walk
I part the air
and always
the air moves in
to fill the spaces
where my body's been.
We all have reasons
for moving.
I move
to keep things whole.
Una versión al castellano acá.
lunes, 3 de abril de 2023
Ficción teórica
Nudo
Conclusión
La lucha no terminará jamás.
viernes, 3 de marzo de 2023
La metamorfosis
viernes, 3 de febrero de 2023
Terror de te amar
Terror de te amar num sítio tão frágil como o mundo
Mal de te amar neste lugar de imperfeição
Onde tudo nos quebra e emudece
Onde tudo nos mente e nos separa.
Que nenhuma estrela queime o teu perfil
Que nenhum deus se lembre do teu nome
Que nem o vento passe onde tu passas.
Para ti eu criarei um dia puro
Livre como o vento e repetido
Como o florir das ondas ordenadas.
martes, 3 de enero de 2023
Cuento por encargo
El barco pirata estacionó frente a mi casa. Los marineros engancharon el ancla en el árbol del vecino y se apostaron a lo largo de la calle mirando hacia adelante con cara de desalmados. Al rato bajó el capitán y golpeó a mi puerta; le abrí, él entró sin ningún tipo de preámbulos y se acomodó en el bar destrozado que me quedó de un fallido cuento de vaqueros. "Usted es escritor, ¿no?", me interpeló en un idioma desconocido; por suerte los dos manejábamos el mismo código literario. "No; soy guionista", respondí. "Es lo mismo", dijo, "necesitamos alguien con mucha imaginación". "Los críticos dicen que yo no tengo ni una pizca", señalé. "Bien", murmuró pensativo, "ése es un buen signo". Hizo una pausa; tomó un vaso de whisky que había por ahí, y me miró. "Mi tripulación y yo tenemos un problema. No encontramos una buena aventura desde hace años. Nadie nos quiere dar lugar en sus historias; dicen que ya no servimos para nada porque estamos pasados de moda... Así que decidimos tener nuestro propio escritor". Lo único que faltaba, pensé: Piratas con problemas existenciales. "Mire", le dije, "los relatos de aventura no son mi especialidad." "Eso no nos importa", masculló, "pónganos en el género que quiera." Se puso de pie bruscamente, se dirigió a la puerta y agregó: "Le damos una semana. Y no intente traicionarnos. Los dos escritores que lo intentaron ya no pueden escribir más". Y se fue.
sábado, 3 de diciembre de 2022
"Signos vitales" en El diletante
Por Tomás Villegas
La vida literaria del profesor, periodista cultural y novelista Marcelo Damiani rebosa de salud. Paradiso, de hecho, acaba de publicar sus Signos vitales, una heterogénea serie de relatos que bordean las formas y los climas del policial, el fantástico, la fábula, la polémica autoficción. Como si se encargara de diseñar su propia historia clínico-literaria, Damiani configura el libro como una antología personal: se trata de cuentos publicados previamente, esparcidos en diferentes lugares ─desde la querible V de Vian hasta Espacio Murena─ y en tiempos dispares ─desde mitad de los noventa hasta el pandémico 2020─.
A pesar, entonces, de sus diversos contextos de publicación, los cuentos del libro configuran una vida ─una poética─ que sobrevive en tanto que una serie de puntos en común la unifican y la consolidan. Le dan cuerpo.
Por ejemplo, una recurrente problematización de la realidad, a veces imbricada a la ficción (“Cuento por encargo”, “Panfleto hermético”); a veces como aquello que se debe soportar, evadir, esquivar (“El sentido de la vida”, “Salvo el poder todo es ilusión”). O una escisión de la voz narradora, que se ve y se oye a sí misma como un otro (“Espejismos del fantasma”; “Fuera de lugar”); o un puñado de divertimentos filosóficos, metafísicos (“La caverna de Caín”, “¿Por qué hay algo y no más bien nada?“).
La historia clínica, antes que personal, se vuelve familiar con el último de los relatos: “Algunos apuntes sobre mi madre”, un texto que viene creciendo, robusteciéndose, desde, por lo menos, 2007. Allí, el autor rememora una escena de iniciación infantil: mientras teje, su madre le narra diversos capítulos de la historia familiar. Subyugado por el movimiento de las agujas, embelesado por su trajinar, el niño Damiani pierde el hilo del relato. En estos apuntes, elaborados desde el presente adulto, el chico ─aquel oyente desatento─ ha dejado paso al escritor, que hilvana ahora con su tejido escritural la narración de su madre, de su padre, de sus abuelas, de sí mismo. Transformando, así el recuerdo aislado y el relato oral en uno de los signos emblemáticos de su imagen de escritor. Porque son los signos que propician sentido los que infunden vida al cuerpo de una obra, de una poética, de un hombre de letras.
La reseña fue publicada originalmente acá.
sábado, 3 de septiembre de 2022
domingo, 3 de julio de 2022
martes, 3 de mayo de 2022
La interposición
Yo quisiera comenzar por una cuestión muy inocente.
Quisiera dar una definición del libro. Naturalmente no voy a utilizar una
definición propia, sino que voy a parafrasear a Mallarmé, ese gran poeta
francés que además fue un gran lector de Hegel. Mallarmé dice algo muy
interesante. Un libro es ese objeto que compramos en verano para llevarlo a la playa
con el único propósito de interponerlo entre nosotros y el mar.domingo, 3 de abril de 2022
La flor del Paraíso
¿Estará Welles aludiendo a Coleridge? Tal vez no puede dejar de hacerlo, ya que el cine es la mejor máquina para viajar en el tiempo que ha inventado el hombre. Y Charles Foster Kane es el hombre que ha cruzado el paraíso y ha traído, como prueba de su estadía en él, la flor marchita de su infancia (llamada Rosebud). Tal vez, como sugiere el periodista al final de la película, ninguna palabra pueda explicar la vida de un hombre, aunque quizá puede arrojar cierta luz sobre su deseo. Citizen Kane es así un viaje a la semilla en busca del tiempo perdido, y los espejos que reproducen ad infinitum las imágenes finitas de Kane no hacen más que señalar, soterrada, fantasmal, fugazmente, el carácter de su avance hacia atrás, hacia el pasado, hacia las posibilidades ya esfumadas de su vida, a la caza de ese espejismo evanescente que es el paraíso perdido de su niñez, cifrado en el nombre de un añorado trineo de madera que no sólo ya no se deslizará nunca más por la nieve, sino que además terminará sus días consumido por el fuego.lunes, 3 de enero de 2022
viernes, 3 de diciembre de 2021
Último brindis
Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.
Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.
Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.
Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
como la juventud.
En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
El escritor clandestino
El resto del ensayo acá.
domingo, 3 de octubre de 2021
La vanidad de poseer muchos libros
Por Augusto Monterroso
¿Cómo
tiene lugar este proceso? Un día uno está tranquilo leyendo en su casa cuando
llega un amigo y le dice: "¡Cuántos libros tienes!". Eso le suena a
uno como si el amigo le dijera: "¡Qué inteligente eres!", y el mal
está hecho. Lo demás, ya se sabe. Se pone uno a contar los libros por cientos,
luego por miles, y a sentirse cada vez más inteligente. Como a medida que pasan
los años (a menos que se sea un verdadero infeliz idealista) uno cuenta con más
posibilidades económicas, uno ha recorrido más librerías y, naturalmente, uno
se ha convertido en escritor, uno posee tal cantidad de libros que ya no sólo
eres inteligente: en el fondo eres un genio. Así es la vanidad esta de poseer
muchos libros.viernes, 3 de septiembre de 2021
martes, 3 de agosto de 2021
El eco de mi madre
Por Tamara Kamenszain (1947-2021)
No puedo narrar.
¿Qué pretérito me serviría
si mi madre ya no me teje más?
Desmadrada entonces me detengo
ante un estado de cosas demasiado presente:
ser la descuidada que la cuida
mientras otros la descuidan por mí.
Son personas que me sobran
y la gramática se torna un escándalo
cuando ella que olvidó las palabras
adelanta su bebé furioso
con el fin de decirlo todo
aunque no se entienda nada.























