jueves, 1 de junio de 2017

Farabeuf



       La fotografía es una forma estática de la inmortalidad.

Salvador Elizondo

miércoles, 3 de mayo de 2017

La vida secreta de los libros

Por Marcelo Damiani 

A la noche, cuando se quedan solos, cansados de dormir pegados unos a otros, los libros se despiertan. Después de desperezarse un poco, lentamente, bajan de la biblioteca hasta el piso. Recorren la habitación para estirar las tapas, y se trepan a las sillas y los sillones para charlar con sus colegas y amigos. Les encanta repetir las mismas historias una y otra vez, como si siempre les encontraran nuevos sentidos.
       Pero hay otros libros, más osados, que todo el tiempo andan en busca de emociones fuertes. A ellos les gusta recorrer los pasillos oscuros o incluso lanzarse a la aventura callejera. Irse de tapas, lo llaman. Saben que pueden terminar atropellados, secuestrados, marcados dolorosamente por lápices o lapiceras o quemados por líquidos calientes para luego ser desmembrados y terminar en algún callejón o en un basural. Pero nada de eso les importa. Son rebeldes sin causa. 
       La mayoría de los libros, sin embargo, están muy contentos con su tranquila vida diurna, un poco sedentaria quizá, aunque llena de ricas experiencias interiores, esperando el día en que la mano suave de un lector amable los elija, los saque del estante, acariciándolos como a una mascota, los abra suavemente e ilumine sus páginas de una hojeada. Verse a sí mismos reflejados en los ojos del lector es su experiencia más importante. Es cierto que a veces, si son elegidos, tienen que soportar molestos señaladores de papel o de metal que les dan alergia o picazón durante un rato. No obstante, no es raro que ambos, el libro y su señalador, formen una linda pareja y hasta puedan disfrutar de una larga vida juntos, como un buen matrimonio. También pueden ser tocados por un alma romántica. En estos casos, como recuerdo de su travesía por el mundo, el libro suele quedar marcado por la hoja de un árbol o el pétalo de una flor. 
       El deseo de todo libro, en el fondo, es una prolongada estancia en la mesita de luz nocturna, acompañada de diarios paseos por la ciudad, en bolsos o mochilas o carteras que se abran en medio de trenes, colectivos y, sobre todo, parques soleados. El premio mayor es que su dueño lo lleve de vacaciones a la playa. Allí sí que la pasan de maravillas. No les importa la arena, ni el sol, ni el viento, ni el calor. Incluso recibir gotas de agua de mar que los arrugue un poco les parece genial. Saben que así tendrán pequeñas cicatrices que podrán mostrar orgullosos algún día. Será la prueba que demuestre que su vida ha estado llena de experiencias y aventuras mundanas. 
       Porque tarde o temprano, lamentablemente, los libros también envejecen. Es ahí cuando necesitan ser tratados con todo el cariño que sólo pueden darles un buen pegamento o una buena cinta adhesiva. Por lo general son los bibliotecarios o los niños, últimos amantes de los libros, los que suelen curarlos con cuidado, y así resguardarlos de una vejez indigna. No es raro que los acuesten en camas especiales llamadas atriles, para que desde ahí tengan una buena visión del mundo, de este mundo que ellos, casi sin quererlo, han tratado de mejorar un poco, apenas provistos de su gran sabiduría y su infinita paciencia con los pobres seres humanos.

lunes, 1 de mayo de 2017

Sospecha macedoniana


       “Este mundo parece la creación de un dios perturbado.”

Macedonio Fernández

sábado, 1 de abril de 2017

Tres tristes tigres cumple 50 años

       "El número tres, el adjetivo triste y el nombre común tigre se reunen nada más que en función de dificultar la pronunciación...

Me gustaba, además, la justicia sin duda poética del didactismo un día metódico del trabalenguas, que terminó en puro juego sin sentido, y por otra parte, la inevitable connotación metafísica entre esa fiera entre todas las fieras, ese animal que es, como la liana, epítome de lo salvaje y de lo exótico, habitantes de otros trópicos, y el sentimiento de malestar difuso que se llama tristeza, el más 'literario' de los males metafísicos y el más 'humano' de los estados de ánimo animales, expresado con una palabra típicamente latina. Además de que toda mi vida me ha perturbado la temible asimetría del tres que brilla oscuramente en el bosque de la mente."

Guillermo Cabrera Infante

viernes, 3 de marzo de 2017

El sentido de la vida

Por Marcelo Damiani

       Escribí este cuento (pero quizá más importante, también lo corregí) en marzo de 1993. En esa época aún no sabía que tendría varias versiones, ni que iba a ser publicado varias veces y en varios idiomas, ni que le daría nombre a mi segunda novela. Ahora va a cumplir la misma edad que yo tenía en aquel momento: 24 años. Miles de cosas han cambiado desde entonces. Yo soy otro (¿cómo no serlo?), mi vida es otra (aunque no tanto), el mundo es otro (¿acaso podría no serlo?). Sin embargo, cuando lo releo y a veces, incluso, todavía me hace reír, sigo pensando que el texto tiene toda la razón. 

       El cuento completo acá.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Gambito de Rey

Por Rodolfo Hinostroza 

Y continué P4AR
“Jugada peligrosa”, dijo el Maestro,“de la escuela
romántica. Andersen
sale así en la Inmortal. Cuide Ud. 4T y tal vez haga tablas.”
Y salieron mis escuadras imprecisas
transparente mediosueño bajo el canto del pájaro
campana
y el árbol que todo lo sabe desplegando sentencias en
románicas. PxP
aceptó el Negro. Y yo C3AR.
Y por entonces la Realidad era
una impetuosa fantasmagoría/ cierto impulso
en la materia del ánima humana la conduce a negar el
pasado. “¡Eh!”, insistí otra vez. “¿Cómo voy a seguir?
Qué decir de la Historia si es licencia poética
decir que se repite, que el incesante error
de los vencidos se repite, que el Poder del Imperio se
repite.”
Algo hay, yo te diré
que te conduce a afirmar el pasado y a repetir un acto
equivocado
para sentir que existes/ porque eres desdichado por
ejemplo/
y es inútil el acto, pero no obstante obligado
de repetir, pudiera ser que en el siguiente ciclo
se abran las puertas de la justicia
o de la paz.
Ah. ¡Esa repetición spengleriana! / Espanto lúdico
perdido en sus orígenes.
Gigantesca esfera de leyes implacables
Nunca nadie jugó dos partidas iguales: así creer
en la repetición histórica es pura necedad. Mira bien:
ahora el Negro
llevará el Alfil a 2D, y ésa es
Defensa Cunningham, de largas consecuencias.
Supuse que volviendo
agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría,
aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí
huyen del melancólico como del apestado en el S.XIV
y todo se ha perdido, aunque haya bautizado este regreso
con un sonoro nombre griego: Nostos.
Extraño
en
Ecbatana, como dice
Mc Leish. Adiós, culeados sueños, adiós tu pulso, tallador
de brillantes
el regreso no significa nada, la miserable comunión de
los cielos
con cualquier otra cosa jamás se ha producido, y hay algo
que acelera la fuerza de las cosas: una quieta barbarie de
los tuyos
oculta entre palabras y unos gestos ambiguos. Nostos:
destierro del amor. Adiós gran árbol que ibas a florecer
y te quemaste;
adiós frutas enanas, parábola de Anteo, etc. que las gentes
echan
tierra a tus ojos, y esa es toda la tierra que te han
dado.
Cuídate del ridículo
Cuídate del epíteto
Cuídate de la verdad en boca de los niños.
“Audacia, más audacia, siempre audacia”, recordé
haciendo A4AD. El Maestro insistió: “4T está
desamparada”.
Y se siguieron una serie de golpes:
su A5T jaque(+) mi CxA y el suyo DxC y nuevamente
jaque.
Así llegó la hora de velar al gran amor. Los manjares
del banquete nupcial sirvieron para el banquete
de difuntos.
Hamlet, act I, viceversa,
y grité: “¿Eh? ¿Quién ha muerto? ¡En esta casa no se
muere nadie! ¡Es la casa del amor, del olvido, de la
reconciliación!".
Eso dije y los pájaros picotearon mis riñones
y creo que el pórtico de una casa en mi espíritu se
derrumbó
crujiendo como el hueso de un ave.
El Maestro salmodiaba en un tablero lejano: “Hablemos de dialéctica
viviente, o alquimia del espíritu, como se llamaba
hace 8 siglos: una fuerza
que se opone a otra fuerza actúa sobre la contradicción del enemigo. Enroque Ud.
consolídese/ conózcase a sí mismo/ no juegue ningún rol
sea Ud. todas las piezas del tablero/ sienta la amputación
de un miembro
cuando cae un peón. Un Yo compacto, un Yo
visible, si no revierte sobre la propia Historia
es un poder desperdiciado, una pura metáfora hedonista.
Observe Ud. la armonía
de la Defensa India del Rey”.
Pero quieren decirme ¿de qué juego me hablan?
Los últimos cisnes cantaron con horribles aullidos de
castrati. Una mano indecisa sacrificó el P en 3C, y PxP, la
rápida respuesta D2R, y el Negro
siguió P7C. Jaque descubierto.
Y todo fue arriesgado
y todo fue perdido.
Así ellos los audaces sobre un punto de una esfera bruñida
quisieron encender lo que se dice el fuego incorruptible.
Pero no hubo movimientos alados, ni ayuda, ni piedad. ¡Oh
descomedidos campesinos! ¡Ah, las brutales manadas de
los satisfechos
que imaginan tomar parte en el banquete! Mala peste al
país
que abandona a sus héroes, que caen como una estampa
bíblica
con la sal en el rostro. Y un hombre
se apoya contra un árbol, disponiéndose a acabar su vida;
con dignidad:
escucha: K.550 entre el murmullo de las ametralladoras
el minuet se enfrenta al infinito
sabiendo de antemano que será derrotado
y así fue el canto
de la revolución, amor, amor.
Así pues
devoraron bellotas
haciendo lo que se llama el recuento de muertos.
Y siguió mi fatal R1D y el PxT coronando
abrió la persecución implacable
crucé
mi D en 1A.
“¿Sabes lo que jugamos?” preguntó el Negro.
“¿Qué?” dije estúpidamente. “Tu fe. Y tu futuro.”
Utopía se cae, se cae.
Los sueños ruedan a las alcantarillas ángeles incoloros vagan
sin ruta y sin objeto entre las agujas de los templos
ruedas ardientes giran con los descabezados
¡Mi escuadra!
¡Mi orgullosa escuadra!
¡Mi querido Yo Mismo! Entre la música de los escupitajos y los murmullos de
los paterfamiliae.
D5C (+). Una fangosa eternidad de espera; luego
el lento movimiento al A2R. Y DTxD.
“¡Mate!”, aulló el Negro
derribando las sillas escarlata. / Act. V. Telón/
La implacable esfera
las leyes implacables. 64 escaques
y el universo se comba sobre sí mismo. No hay afuera,
no hay
escape hacia otra dimensión donde todo esto sea
la historia del reptil, la historia del anfibio, la pura
prehistoria.
“Pero vuelva a jugar”, dijo el Maestro, “una partida
es sólo una partida. La especie humana
persiste en el error, hasta que sale
una incesante aurora
fuera del círculo mágico”.
Entonces a la partida siguiente jugué en 3) A5C.
“¿Ruy López?”, observó el Maestro:
“Usted aprende”.

viernes, 3 de febrero de 2017

Como un samurai


Muchas gracias a Francesca Regni por traducir al italiano la entrevista que le hice a Roberto Bolaño allá lejos y hace tiempo. Y claro, también a la gente del Crapula Club por publicarla.

La pueden encontrar acá.

La versión original está aquí.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Cuando los nazis vinieron por los comunistas

Por Martin Niemöller

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

El texto original en alemán acá.

martes, 3 de enero de 2017

Feliz cumpleaños, "Casa tomada"

Por Marcelo Damiani

       "Casa tomada", sin duda el cuento más célebre de Cortázar, acaba de cumplir 70 años. Muy bien llevados, por cierto, ya que parece escrito ayer, esa rara virtud de los clásicos. Tal vez no esté de más recordar que vio la luz en diciembre de 1946, en una oscura y casi olvidada revista literaria, "Los anales de Buenos Aires", que por cierto tenía un editor de lujo: Borges.

       El texto completo acá.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Tower of Song

                                            Leonard Cohen

Well my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
I said to Hank Williams: how lonely does it get?
Hank Williams hasn't answered yet
But I hear him coughing all night long
A hundred floors above me
In the Tower of Song

I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here
In the Tower of Song

So you can stick your little pins in that voodoo doll
I'm very sorry, baby, doesn't look like me at all
I'm standing by the window where the light is strong
Ah they don't let a woman kill you
Not in the Tower of Song

Now you can say that I've grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there's a mighty judgment coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices
In the Tower of Song

I see you standing on the other side
I don't know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We'll never have to lose it again

Now I bid you farewell, I don't know when I'll be back
There moving us tomorrow to that tower down the track
But you'll be hearing from me baby, long after I'm gone
I'll be speaking to you sweetly
From a window in the Tower of Song

Yeah my friends are gone and my hair is gray
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I´m just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song.



So long, Lenny.
And thank you very
much for the show.


martes, 1 de noviembre de 2016

Problema


Por Platón

       Las cosas humanas no son dignas de ser tomadas con gran seriedad; sin embargo, hay que interesarse también en ellas; y en ello radica nuestra desgracia.

Leyes VII 803b

sábado, 1 de octubre de 2016

Aliens, Humans & Dogs

By Jerry Seinfeld

       On my block, a lot of people walk their dogs and I always see them along with their little poop bags. This, to me, is the lowest activity in human life. Following a dog with a little scooper. Waiting for him to go so you can walk down the street with it in your bag. If aliens are watching this through telescopes, they are going to think the dogs are the leaders of the planet. If you see two life forms, one of them´s making a poop, the other one´s carrying it for him, who would you assume is in charge?
       I say, if this is where we´re at after 50,000 years of civilization, let´s just give up. I´m serious, let´s pack it in. It´s not worth it. Let´s just say the human race as an idea didn´t quite work. It seemed good at first, we worked on it for a long time, but it just didn´t pan out. We went to the moon but still somehow wound up carrying little bags of dog doody around with us. We just got mixed up somewhere. Let´s just give it over to the insects or whoever is next in line.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Pensamientos

Por William James

       Hay mucha gente que cree que piensa cuando lo único que hace es reacomodar sus prejuicios.

lunes, 1 de agosto de 2016

Poesía

                                 Por Giuseppe Ungaretti

Los días y las noches
suenan
en estos nervios míos de arpa

Vivo
de esta alegría enferma
de universo
y sufro
por no saberla
encender
en mis
palabras

El poema original acá.

viernes, 1 de julio de 2016

La noche del perro


Por Francisco Tario

       Mi amo se está muriendo. Se está muriendo solo, sobre su catre duro, en esta helada buhardilla, adonde penetra la nieve. Mi amo es un poeta enfermo, joven, muy triste, y tan pálido como un cirio. Se muere así, como vivió desde que lo conozco: silenciosamente, dulcemente, sin un grito ni una protesta, temblando de frío entre las sábanas rotas. Y lo veo morir y no puedo impedirlo porque soy un perro. Si fuera un hombre, me lanzaría ahora mismo al arroyo, asaltaría al primer transeúnte que pasara, le robaría la cartera e iría corriendo a buscar a un médico. Pero soy perro, y, aunque nuestra alma es infinita, no puedo sino arrimarme al amo, mover la cola o las orejas, y mirarlo con mis ojos estúpidos, repletos de lágrimas.

       El resto del cuento acá.

viernes, 3 de junio de 2016

El presente ya fue



“Odio apasionadamente la idea de estar con los tiempos. Creo que un artista siempre debe estar fuera de sintonía con su tiempo”. 

Orson Welles

martes, 3 de mayo de 2016

Sabiduría canina


       "Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro."

Diógenes de Sinope

domingo, 1 de mayo de 2016

Escritura

Por Salvador Elizondo 

       Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

domingo, 3 de abril de 2016

La televisión

 

       La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural. 

Federico Fellini

viernes, 1 de abril de 2016

Borges & Shakespeare

Por Marcelo Damiani

       Cuenta la leyenda (a través de Jan Kott, el gran crítico teatral polaco) que cuando se llevó a cabo el segundo congreso shakesperiano, en la mismísima ciudad de Washington, la conferencia más esperada era la de Borges: “The Riddle of Shakespeare”. ¿Cuál sería el enigma o misterio que vendría a desentrañar el erudito poeta sudamericano? Sin duda ese secreto había generado muchas de las expectativas del evento. 

         El resto de la nota acá.

jueves, 3 de marzo de 2016

Fuentes de (lo) Real: Orígenes de la identidad narrativa

Por Marcelo Damiani
& Pablo Orlando


I

       Borges siempre tuvo una relación problemática con “Hombre de la esquina rosada”. Al principio, cuando lo estaba escribiendo, no sólo tenía que ver con su calidad de poeta que se atrevía con una narrativa violenta –hecho que le hizo esconder su autoría tras un seudónimo para no ser descubierto por su madre–, sino que también con el tiempo su propia estética se fue alejando de ese criollismo exacerbado esgrimido en el cuento; por último, nunca le fue fácil digerir la fama que adquirieron esas páginas, opacando a sus grandes obras maestras. Quizá con Hombre de la esquina rosada (1961) de René Mugica pasa algo parecido. Muy pocos espectadores pudieron despegarse de su ambientación criollista, y casi nadie reparó en sus méritos metafísicos, una auténtica interpretación de todo el universo borgeano en clave cinematográfica.
       “Hombre de la esquina rosada”, a través de una primera persona anónima, cuenta el enfrentamiento entre los guapos Rosendo Juárez y Francisco Real, y las imprevistas consecuencias de ese acontecimiento fallido. La adaptación a la pantalla conservará el ambiente de compadritos, con la consiguiente ética del coraje y la estructura policial del relato. Sin embargo, el film va a girar sobre esa suerte de vacío o punto ciego a partir del cual se construía el texto original: ¿Por qué Rosendo Juárez se niega a pelear con Francisco Real?
        La película desliza las características policiales del cuento hacia el terreno fantástico con un doble movimiento. Primero, paradójicamente, acentuando las coordenadas costumbristas, situando la acción el 25 de Mayo de 1910 y ambientándola en medio de los festejos carnavalescos; y segundo, al proponer a Francisco Real como una adaptación o doble de Nicolás Fuentes, personaje fantasma por excelencia. Borges, en “Historia de Rosendo Juárez” (cuento posterior al film y en franco diálogo con él), argumentará que la negativa a pelear se debe a un reconocimiento o identificación, como si las pasiones comunes constituyesen e indiferenciaran a los contendientes, como si ambos fueran el prototipo o el ideal del cuchillero. Es así que se podría hablar de una posible reescritura de “William Wilson” de Edgar Allan Poe.
       El coqueteo con lo fantástico en la película de Mugica no sólo puede ser vista como una alusión a la totalidad del mundo borgeano, sino también como una marca intertextual que comporta una contaminación irreductible de todos los textos. De ahí la construcción y deconstrucción constante del nombre propio (Real) y de la identidad (de Fuentes devenida Real). Esto es muy evidente si repasamos la identificación de Real con Fuentes tal como se va construyendo en el transcurso narrativo de la película.
       En un primer momento sabemos que Don Carmelo es un anciano ciego que pide el indulto de Fuentes a un caudillo político. El día de la liberación, Centenario de la Revolución de Mayo, se destacan el cuerpo de un muerto y Francisco Real. El hecho de que a la salida de la prisión el guapo y Don Carmelo no se reconozcan no sólo es un indicio de lo que se revelará más tarde –Real no es Fuentes–, sino que también marca la imposibilidad de ver la diferencia entre uno y otro –tal como sucederá después.
       El primer lugar en el recorrido de Real es la que fuera la pensión de La Lujanera. Cuando la casera le pregunta si ha estado antes ahí, él responde que sí y no. Luego, su mirada recorre la habitación en un plano subjetivo, en el que el lugar del sujeto que observa permanece desplazado, vacío, listo para ser ocupado por cualquier observador. El mismo recurso, con su consiguiente efecto de reminiscencia, es utilizado en la visita que Real hace a la casa paterna de Fuentes. Con ciertas reservas, aún es fácil confundir a un guapo con otro. Recién en la escena siguiente sobrevendrá el desdoblamiento, y paradójicamente, comenzará a operarse una verdadera fusión metafísica.
       Por boca de su primo nos enteramos que Fuentes ha muerto en prisión, recordamos el cadáver visto al principio y comprendemos que el guapo al que acompañamos en el devenir del relato es otro. Mugica termina de marcar la diferencia y la relación fantasmal entre los dos guapos de la siguiente forma. Hace caminar a Real delante de una ventana cuyo vidrio duplica su imagen, como si el otro lo estuviera guiando para que avance en la dirección correcta. Después hace que se cruce con Don Carmelo y que éste lo palpe como si lo reconociera; por último, produce un azaroso encuentro con Ramón Santoro, otro de los enemigos de Fuentes: Real lo enfrenta y lo mata, y desde ese momento ya no puede evitar sentirse predestinado. Un haz de luz que se refleja en la hoja de su cuchillo y que ilumina su rostro parece confirmar tal sensación. Sin más, el guapo emprende el viaje al Sur –punto cardinal clave en la poética borgeana– y cuando irrumpe en el baile ya es el Otro. La Lujanera lo ratifica, luego de mirarlo a los ojos: “Es él”, asegura –aunque nunca lo ha visto antes–; y las palabras del propio Real ya no dejan lugar a dudas: “Yo soy Nicolás Fuentes”.


II

       El tema del doble pone en juego otro de los tópicos recurrentes en Borges, y abre una nueva relación textual: Las claves filosóficas de Schopenhauer. El pensador alemán sostenía que el mundo es una representación de una realidad subyacente a la que daba el nombre de Voluntad. El nacimiento y muerte de todo lo que existe, para él, no era otra cosa que la manifestación de esta entidad. La Voluntad es una unidad que juega a multiplicarse y a enfrentar a las formas resultantes. En el film, Fuentes y Real son la actualización de esta unidad.
       En “El encuentro” (cuento incluido en El informe de Brodie) Borges narra la historia de dos amigos que por empuñar los cuchillos de dos enemigos terminan luchando hasta darse muerte. Este procedimiento, como el de la película, pone en escena el juego de la individuación y del necesario enfrentamiento para conseguir un retorno mítico a la unidad perdida. Sólo ella es real, mientras que los individuos son imaginarios. Este es el origen de la cobardía de Rosendo Juárez, como el mismo personaje la expone en el cuento anteriormente citado. Si él se niega a pelear, no es porque quizá quiere salir del círculo político del compadrito, o sólo porque intuye que su oponente es invencible o inmortal (y acá resuena el eco de Macbeth de William Shakespeare), sino porque comprende la identidad de los opuestos, el borramiento de las diferencias, y por lo tanto, la falsedad del enfrentamiento. Se sabe títere de una fuerza superior, víctima de una farsa. Su decisión de negarse al combate es, en términos de Schopenhauer, negar la voluntad de existir. Cualquier otro continuaría con el juego. Es así que el Oriental tomará su lugar y dará muerte a Francisco Real. Tampoco es casual que el film resuelva este enfrentamiento en sombras, insinuando su carácter irreal, como si se tratara de una alusión a la caverna platónica. Sólo somos sombras pasajeras, fantasmas imaginarios con delirios de grandeza, como las imágenes que vemos o creemos ver todo el tiempo, y nadie es ni puede ser nunca real, especialmente Francisco Real.


III

       Ahora bien, la identificación de Real con Fuentes se da a través de la palabra. La voluntad deseante de Real no es más que el relato de los deseos de Fuentes. Fuentes es la fuente de Real. Y no parece haber nada que preexista a la palabra que constituye la identidad de Franciso Real. De esta forma se pone en evidencia que toda identidad es un relato, y la memoria una simple biografía, el género literario mediante el cual nos narramos nuestra historia vital. Así, siguiendo a Derrida, se puede decir que todo sujeto hablante se descubre en una irreductible secundariedad, debido a que debe extraer del campo cultural e histórico las palabras y la sintaxis de su propio relato, ya sea oral o escrito. El lugar originario, entonces, está escamoteado. No hay fuente real, dado que la palabra ya es una representación del sujeto, porque se ha generalizado el juego de la adaptación. No habría nada más allá de este juego de espejos donde no se puede diferenciar la copia del original. No somos más que el reflejo evanescente de otros reflejos que llamamos palabras, relatos, identidad.
       Hay un momento en el que encontramos esta aporía en el film. Es cuando Real acaba de matar a Santoro. La identificación con Fuentes se ha terminado de concretar al haber empuñado el cuchillo que lo posicionaba en el lugar del enemigo. Es el accionar de Real el que genera su intangible ser. Sin embargo, la luz que refleja la hoja del puñal y que ilumina su rostro parece indicar la imposibilidad de escapar a la mistificación. La metáfora es clara, literal, se podría decir que (casi) no es metáfora. La luz, tradicionalmente, es un elemento divino, y el cuchillo, en este caso, el transmisor de esa luz. Por lo tanto, el cuchillo ha venido a ocupar el lugar de la divinidad. Todo se indiferencia en el reflejo, en el puñal que refleja al cuchillero, en el cuchillero que refleja al puñal, en la luz que refleja la mítica unidad final.


IV

       Es precisamente el dispositivo del espejo al que recurre Jesús Martín Barbero cuando estudiar la importancia del rol del cine mejicano en la construcción de la identidad nacional. Su postura se basa en la interpelación que realiza dicho cine, al devolverles a los espectadores sus propias imágenes, voces y lugares. Una opción simple sería traducir ese esquema a nuestro análisis y atender a los múltiples tópicos costumbristas que presenta el cuento de Borges y la película de Mugica. Pero hacer esto sería esencializar determinada simbología, y con ello cristalizar la identidad, en lugar de priorizar el infinito proceso de su constitución.
       La identidad no es más que la aceptación de una simbología común, y así es como se configura la supuesta homogeneidad de todo grupo social que se pretende diferente de otros, como se da en la adquisición de una lengua en el caso de las identidades nacionales. En Hombre de la esquina rosada, concretamente, no se es hombre sino a partir del discurso del coraje, de la posesión de la mujer, y del acto de empuñar un cuchillo para conseguirlo todo. El rechazo de Rosendo Juárez a tomar el cuchillo que le tiende La Lujanera para defender sus posesiones lo deconstituye de su identidad masculina, y lo arroja a una diferencia que es su única opción de libertad momentánea, aunque corra el riesgo de devenir no ya en un cobarde, sino en una comadre. Este rechazo a las normas prestablecidas tiene su co-relato en el estilo levemente disnarrativo del film de Mugica, que se demora en la descripción de los festejos (fiesta que remite a la ausencia de jerarquías que posibilita todo juego) en vez de encauzar la historia de manera directa hacia el enfrentamiento final.
       Hombre de la esquina rosada, por último, nos muestra claramente que la identidad es un proceso de relación dialéctica en constante desplazamiento, un proyecto que se construye sin cesar a lo largo de nuestras vidas. Una posibilidad siempre abierta entendida como un horizonte de acción y libertad.

lunes, 1 de febrero de 2016

Una experiencia lograda

Por Gonzalo Carranza

       A William Burroughs le gustaba decir que la crítica llama experimental a una novela cuando el experimento sale mal... La poesía, la crónica y el ensayo apuntan, cada uno de ellos, claro está, en otras direcciones, pero, a pesar de las cantidades siderales de agua que ha pasado bajo el puente desde que este género ocupa el centro de la narrativa, las peripecias de la trama y el retrato de los personajes continúan siendo los primeros elementos que el lector suele recordar cuando cierra las tapas de un libro que se ha propuesto asimismo como una novela... En el caso concreto de La distracción, este trabajo también, incluso, quizás nos ayude a entender los mecanismos internos que permiten la aparición del humor y el despliegue del suspenso, que son otras de las marcas características de esta novela.

         El texto completo acá.

domingo, 3 de enero de 2016

Una economía arcaica de la ficción

Por Ana Gallego Cuiñas

       En el principio no fue el verbo. En el principio era una preposición: A. Aleph. Dios. Porque si el verbo es Dios y el mundo empieza con el habla, la prístina palabra pronunciada por Dios no habría de ser una forma verbal, sino la primera letra del alfabeto, una pre-posición, el principio escritural que remite a la divinidad. 

viernes, 1 de enero de 2016

El secreto de los parques

Por Marcelo Damiani

       No habría que olvidar, además, que “Continuidad de los parques” está protagonizado por un lector, un lector como nosotros; un lector, en todo caso, interesado en huir de su rutina aristocrática a través del policial. Este género, como es bien sabido, no sólo trae consigo la promesa de conclusiones tranquilizadoras, sino también la de aventuras y emociones fuertes, una suerte de subsistencia sustituta para quienes añoran (y sobre todo temen) una vida peligrosa. El problema, por supuesto, es cuando esas circunstancias dejan de ser ajenas y empiezan a tomar un cariz personal. El cuento explora esta posibilidad a fondo, cuestionando una de las certezas primordiales que sustentan nuestra relación con la lectura. Leemos libros para disfrutar del espectáculo de la vida y los peligros del mundo sin la posibilidad de la muerte. La página literaria, como la pantalla cinematográfica, es una barrera de protección poderosa. Sin embargo, el texto demuestra que puede convertirse en un espejo molesto, y a veces incluso devolvernos esa imagen de nosotros mismos que nunca queremos ver a sangre fría. A saber, la imagen de nuestro propio rostro sumido en el fango de la ficción, socavando los cimientos de la realidad. 

       El texto completo acá.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Il mestiere di soppravvivere

Claudio Bagnasco e Giovanna Piazza

       Ricco di riferimenti alla letteratura (già il titolo rimanda a Il mestiere di vivere di Cesare Pavese) e al cinema (aspetti che Marcella Solinas mette in luce nella postfazione), il romanzo dello scrittore argentino Marcelo Damiani, in cui si sente l’inevitabile eco di Borges, non è solo un piacevole divertimento letterario: la sostanziale incompletezza e la sospensione delle figure porta ciascuna di esse ad affacciarsi sulle questioni ultime e qualcuno – León Tolver – tenca anche di dare a esse voce. All’uomo le possibilità paiono infinite e la vita eterna, anche se in realtà non è così, poiché in fondo tutte le costruzioni – anche la letteratura – cercano soltanto l’eternità, cioè la negazione dei limiti della vita umana (in questo romanzo c’è addirittura uno scrittore di prologhi morto che parla). Persino la vita è una costruzione (una finzione, una replica, Vivere è un plagio si leggeva) che si cerca di rendere credibile.

       La nota completa acá.

martes, 1 de diciembre de 2015

Cómo leer a Lacan

Por Slavoj Žižek

       Hace un par de años, la televisión inglesa grabó una simpática propaganda de cerveza que comenzaba con la clásica revelación de los cuentos de hadas: una muchacha camina por la orilla de un arroyo, ve una rana, la toma con dulzura y la lleva hasta su regazo, la besa y, por supuesto, la fea rana se transforma en un hermoso joven. Pero la historia aún no ha terminado: el joven mira con avidez a la muchacha, la atrae hacia sí, la besa y ella se convierte en una botella de cerveza que el joven sostiene triunfalmente en la mano. Para la mujer, el amor y el afecto (significado por el beso) convierten a una rana en un hermoso joven, una presencia fálica completa; para el hombre, se trata de reducir a la mujer a un objeto parcial, causa de su deseo. Debido a esta asimetría, no hay relación sexual: o bien tenemos una mujer con una rana, o bien un hombre con una botella de cerveza. Lo que nunca tendremos es la pareja natural de la bella muchacha y el hermoso joven: la contrapartida fantasmática de esta pareja ideal sería la figura de una rana abrazada a una botella de cerveza –una imagen incoherente que, en lugar de garantizar la armonía de la relación sexual, subraya su ridícula disonancia. (Por supuesto, el argumento feminista más obvio sería que lo que las mujeres viven cotidianamente es más bien la escena opuesta: besas a un hermoso joven y, cuando te acercas demasiado, es decir, cuando ya es demasiado tarde, te encuentra con que, en realidad, se trata de una rana, probablemente alcohólica). Se abre aquí la posibilidad de socavar el poder que un fantasma ejerce sobre nosotros por medio de nuestra sobreidentificación con él, esto es, reuniendo dentro de un mismo espacio la profusión de elementos fantasmáticos contradictorios. Es decir, cada sujeto está envuelto en su propio fantasma subjetivo: la chica fantasea con la rana que en realidad es un joven; el chico con la chica que en realidad es una botella de cerveza. Lo que la escritura y el arte modernos oponen a esto no es una realidad objetiva, sino lo “objetivamente subjetivo” del fantasma subyacente que los dos individuos nunca podrán asumir. Un cuadro al estilo Magritte de una rana abrazando una botella de cerveza titulado “Hombre y mujer” o “La pareja ideal”. ¿No es la obligación ética del artista de hoy confrontarnos con la rana que abraza la botella de cerveza cuando soñamos que abrazamos a nuestra amada? En otras palabras, escenificar fantasmas que están radicalmente desubjetivizados, que nunca podrían ser asumidos por el sujeto.

martes, 3 de noviembre de 2015

Arte & Ajedrez

Por Eduardo Stilman

Es sólo un juego, dicen quienes no lo juegan. Un arte, una ciencia, dicen los jugadores. "El ajedrez es una forma de producción intelectual que posee un encanto peculiar. Siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas personas que no conocen el ajedrez. Justamente lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre", dijo Siegbert Tarrasch, un médico experto en terapia por hipnosis, que después de perder el match por el título mundial con Lasker, conservó el humor suficiente para jugar un segundo match cuyo único premio consistía en un kilo de manteca.

       La nota completa acá.

domingo, 1 de noviembre de 2015

No volveré a ser joven (1968)

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma (1929-1990)

jueves, 1 de octubre de 2015

Il mestiere di sopravvivere

Antonella di Nobile

       Spesso, quando ci si ritrova a curiosare fra le centinaia di libri esposti sugli scaffali delle librerie, si è guidati, nella scelta, dal titolo. Che sia accattivante, seducente o puramente indicativo, il titolo svolge, come suggerisce Genette, varie funzioni, tra cui quella di partecipare alla circolazione di un’opera e di influire sulla percezione stessa che ne può avere il lettore. Il mestiere di sopravvivere è esattamente uno di quei titoli in grado di produrre nel lettore/acquirente delle impressioni immediate ed è, anche, uno degli elementi della scrittura a cui l’autore del libro, Marcelo Damiani, dà grande importanza. Ecco perché, a mio parere, una recensione a questo volume, il primo tradotto in lingua italiana dello scrittore argentino, non può esulare da una serie di considerazioni sul titolo.
       Questo, innanzitutto, rimanda prontamente a Il mestiere di vivere di Pavese, cui il romanzo è accomunato, oltre che da una forma pseudo-diaristica, da una sorta di male di vivere che percorre costantemente la narrazione. Sopravvivere, al di là dell’accezione negativa di “mantenersi in vita con difficoltà”, definizione che ci rimanda al disagio esistenziale, può essere inteso come “continuare a vivere idealmente anche dopo la propria morte”.
       Come afferma Damiani in un’intervista: “in realtà si pensa – come sostiene Freud – che si vivrà per sempre, e probabilmente si scrive pensando che la letteratura sia una forma di sobre-vida”, un modo per sopravvivere. Dunque, il titolo ci svela gli argomenti più pregnanti del testo: la vita, la morte, la letteratura. L’autore affronta tematiche molto profonde e, nonostante il malessere di fondo, riesce a smorzare i toni negativi mediante una pungente carica ironica. Da buon eccentrico quale è, smonta e rimonta i generi letterari, sovverte i canoni e demolisce le norme; crea quindi una narrazione singolare e complessa, all’insegna della sperimentazione, riuscendo, tuttavia, a mantenere viva e costante l’attenzione del lettore. Il romanzo presenta una struttura molto particolare: una serie di racconti compiuti e a sé stanti funzionano qui come segmenti interconnessi che, rientrando nel quadro generale dell’opera, ne infittiscono e intricano la trama. "I romanzi – sostiene l’autore – perdono d’intensità in funzione dell’estensione [...]; uno scrive parti che funzionano come capitoli, che sono racconti, e poi le relaziona con le altre”.
       In questo universo di relazioni l’autore riversa le proprie passioni: in primis, il gioco degli scacchi, che condensa in una sottile metafora le riflessioni sulla vita, sulla realtà e, se vogliamo, sul suo doppio, la finzione, la letteratura; in secondo luogo, il cinema la cui influenza, sebbene si palesi con evidenza in un interessante commento a Brazil di Terry Gilliam, si manifesta nell’opera anche attraverso reminiscenze lynchiane e coeniane, e soprattutto mediante una tipologia di racconto che richiama fortemente Rashōmon di Akira Kurosawa. Nel romanzo ricorre la narrazione di medesimi eventi esposti da diversi personaggi e quindi da punti di vista differenti. Procedimento che, se da un lato dona maggiore complessità psicologica ai personaggi, dotandoli di sfaccettature caratteriali, dall’altro genera volute contraddizioni e una confusione nella visione d’insieme che spetta al lettore dissipare. L’autore si sbizzarrisce in una singolare forma di scrittura in cui il lettore è invitato, o quasi costretto, a partecipare attivamente, districando i fili della narrazione.
       Il romanzo di Marcelo Damiani si configura, a fine lettura, come un originale e ben architettato gioco letterario fra autore e lettore.

jueves, 3 de septiembre de 2015

¡Feliz Cumpleaños!



Hace diez años aparecía mi libro El oficio de sobrevivir, cuyo excelente diseño de tapa pertenece a Gabriela Di Giuseppe. Casi diez años me llevó escribirlo, casi diez años más me llevó terminar la trilogía involuntaria que inesperadamente continuó con él. Más de diez grandes satisfacciones me ha dado en este tiempo, y espero que muchas más de diez sean las que aún me tenga reservadas para el porvenir. Por todo esto: ¡Feliz Cumpleaños, y salud!

martes, 1 de septiembre de 2015

Presentación

Por Marcelo Damiani 

       Un amigo relacionado con el mundo del tenis, hace unos años, tuvo la suerte de conocer a Roger Federer. Para mí, como miles de personas más, sin duda el mejor jugador de todos los tiempos. A mi amigo le temblaron las piernas cuando se lo presentaron, y además admitió que nunca sintió su mano tan pequeña y fláccida como cuando el suizo le extendió la suya. La situación lo dejó mudo, y ni siquiera atinó a decir “Hola” en ninguno de los idiomas que maneja. Para peor, luego del saludo, Federer le puso la mano en el hombro, comprensivo, como diciendo: “No hace falta que digas nada”. Nos contó que se sintió un estúpido durante meses por no haber podido responder el gesto amable de Roger. Aunque ahora ya lo llamaba por su nombre, confianzudo, argumentando que se habían estrechado la mano y que si no hubiera sido por ese pequeño síndrome de mudez momentánea, muy común en el jet set, él no tenía dudas de que podrían haber entablado una buena amistad. 

       El texto completo acá.

lunes, 3 de agosto de 2015

Spectacle

Par Marcelo Damiani

       Quel boulot de merde, songe le joueur de billard après que personne n'eut applaudi un seul de ses coups. Deux moustiques et une mouche survolent le tapis vert et font des pirouettes dans les airs. Le joueur se prépare à exécuter un coup difficile: Il évalue les distances, mesure les angles; il réfléchit. Les moustiques rattrapent la mouche, l`obligent à se poser sur le tapis vert et la déshabillent. Le joueur et les moustiques empoignent leurs instruments et visent avec calme. La mouche commence à gémir. Avant, arrière, avant, arrière. La queue frappe la boule blanche qui heurte la rouge. Les moustiques s`apprêtent à en finir. On entend un cri de plaisir, puis les moustiques exténués s`écartent, une fraction de seconde avant que la boule rouge ne leur roule dessus. La boule bleue est à son tour frappé par la rouge et toutes deux tombent dans une poche de coin. Les gens se lèvent et applaudissent avec satisfaction. Le joueur de billard, la mouche et les moustiques se redressent, ils saluent d`une révérence tout en songeant  à l unisson: Ça devient de plus en plus difficile d`amuser ces cinglés.

Traduit de l`espagnol par Vincent Raynaud.

viernes, 3 de julio de 2015

Hombres & Mujeres


Por Jerry Seinfeld

Los hombres queremos hacer felices a las mujeres. Realmente queremos. Pero no sabemos cómo hacerlo. A veces lo hacemos y no sabemos cómo lo hicimos. No podemos preguntar cómo lo hicimos porque parecería como si no supiéramos lo que hacemos. Pero tampoco podemos quedarnos sin hacer nada. Si no hacemos nada ella nos recrimina: "No puedo creer lo que estás haciendo". A lo que nosotros respondemos: "Pero si no estoy haciendo nada". Ella empieza a llorar. Nosotros insistimos: "No hice nada". "Exacto", dice ella. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Saga de Saer

                       Por Juan José Saer

Mi silencio está hecho
de un rumor
que linda con el grito
mientras contemplo
fuera del mundo conocido
la nieve lila cintilar.

miércoles, 3 de junio de 2015

Caín que estás en los cielos


Por Marcelo Damiani

        El mayor logro de Cabrera Infante parece ser el estilo de Caín. Esa suerte de poeta (meta)-físico que trata de traducir el ritmo fluyente y refluyente de la vida aún a sabiendas que los rayos de la imposibilidad caerán sobre él. Y es en esta puesta en escena del delirio donde se conecta la locura de Caín con la poética de Cabrera Infante. Porque el crítico Caín vive acosado por una inconmensurable multitud de nombres, historias, estilos y datos que cuando se mezclan empiezan a remitir enloquecidamente unos a otros (como si se tratara de un crucigrama desquiciado) y que puede terminar formando un lenguaje propio de sintaxis desbocada. En este mapa sin brújula que es la escritura, Cabrera Infante parece descubrir que el lenguaje es capaz de encontrar la solución a eso que se revela como inacabado o insaciable. Descubre que se pueden escribir textos intensos y extensos sometiendo el lenguaje al vagabundeo permanente entre las citas interminables de la cultura.

       El texto completo acá.