viernes, 3 de noviembre de 2017
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Una literatura sin atributos
Por Juan José Saer
Un escritor en nuestra sociedad, sea cual fuere su nacionalidad, debe negarse a representar, como escritor, cualquier tipo de intereses ideológicos y dogmas estéticos o políticos, aun cuando eso lo condene a la marginalidad y a la oscuridad. Todo escritor debe fundar su propia estética –los dogmas y las determinaciones previas deben ser excluidas de su visión del mundo. El
escritor debe ser, según las palabras de Musil, un “hombre sin atributos”, es decir un hombre que no se llena como un espantapájaros con un puñado de certezas adquiridas o dictadas por la presión social, sino que rechaza a priori toda determinación. (...) En un mundo gobernado por la planificación paranoica, el escritor debe ser el guardián de lo posible.
martes, 3 de octubre de 2017
Continuidad de los parques
Por Julio Cortázar
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
domingo, 1 de octubre de 2017
domingo, 3 de septiembre de 2017
Borges y yo
Por Jorge Luis Borges
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y solo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.
viernes, 1 de septiembre de 2017
La distracción de Dios
Por Emil Michel Cioran
La creación del mundo no tiene otra explicación que el temor de Dios a la soledad. En otros términos, nuestro rol, el de las criaturas, no es otro que distraer al Creador. Pobres bufones del absoluto...
jueves, 3 de agosto de 2017
El Museo de Macedonio
Por Marcelo Damiani
Este mes de
septiembre se cumplen 50 años de la publicación de la novela argentina más
original que se haya escrito. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Museo de la Novela de la Eterna de
Macedonio Fernández. Única, por momentos hermética, sin duda genial, tal vez no
esté de más recordar que también es una obra póstuma. Fue editada 12 años
después de la desaparición de su autor, un poco gracias a la fama internacional
de Borges, pero en gran medida por el cuidadoso trabajo secreto del hijo de
Macedonio: Adolfo de Obieta (1912-2002). Verdadero albacea-factótum del
ordenamiento definitivo de los papeles dispersos de su padre. Si no hubiera
sido por él, seguramente la literatura argentina hoy sería mucho más pobre.
La nota completa acá.
La nota completa acá.
martes, 1 de agosto de 2017
La poésie
La poésie est le journal intime d'un animal marin qui est sur terre et qui veut voler.
Guy Goffette
lunes, 3 de julio de 2017
Vivre est un plagiat
Par Claire Mazaleyrat
Sept chapitres qui constituent autant de nouvelles s’enchevêtrent (se mezclan, se
interrelacionan, se entrelazan) dans un roman vertigineux, qui joue sur la
dualité et la duplicité, la fidélité et la trahison, la réalité et la fiction,
l’ombre des personnages et de leur créateur, le vol et la perte d’identité. Les
personnages de chaque chapitre reviennent dans les autres sous un autre point
de vue, se croisent et échangent parfois des répliques qui prennent un tout
autre sens dans le chapitre suivant, alors que les intrigues s’enchevêtrent (se
mezclan, se interrelacionan, se entrelazan) autour de mystères métaphysiques et
policiers. Des joueurs d’échecs pour lesquels la vie et un vaste plateau de
jeu, un écrivain persuadé de n’avoir pas écrit son dernier roman, un
journaliste qui publie un roman sous un faux nom pour dénoncer la corruption de
ses collègues, et doit faire la critique de son propre livre complètement
subverti par un éditeur fourbe, des déguisements médiévaux, un homme qui part
en mission en Nouvelle-Zélande et se suicide dans un avion en flammes, une
jeune femme sublime et désespérée à la recherche de son père, une traductrice
infidèle à son mari et à son amant, sont autant de ces personnages qui
tournoient dans ce récit fondé sur des jeux de miroirs.
Le texte complet ici.
sábado, 1 de julio de 2017
Vieja entrevista radial
Muchas gracias a Leonardo Daniel Liberman del programa "Siempre Argentina: Conexión Español" de radio difusión argentina para el exterior (RAE) por esta amena charla acerca de Algunos apuntes sobre mi madre.
La entrevista completa se puede escuchar por acá.
sábado, 3 de junio de 2017
jueves, 1 de junio de 2017
miércoles, 3 de mayo de 2017
La vida secreta de los libros
Por Marcelo Damiani
A la noche, cuando se quedan solos, cansados de dormir pegados unos a otros, los libros se despiertan. Después de desperezarse un poco, lentamente, bajan de la biblioteca hasta el piso. Recorren la habitación para estirar las tapas, y se trepan a las sillas y los sillones para charlar con sus colegas y amigos. Les encanta repetir las mismas historias una y otra vez, como si siempre les encontraran nuevos sentidos.
Pero hay otros libros, más osados, que todo el tiempo andan en busca de emociones fuertes. A ellos les gusta recorrer los pasillos oscuros o incluso lanzarse a la aventura callejera. Irse de tapas, lo llaman. Saben que pueden terminar atropellados, secuestrados, marcados dolorosamente por lápices o lapiceras o quemados por líquidos calientes para luego ser desmembrados y terminar en algún callejón o en un basural. Pero nada de eso les importa. Son rebeldes sin causa.
Pero hay otros libros, más osados, que todo el tiempo andan en busca de emociones fuertes. A ellos les gusta recorrer los pasillos oscuros o incluso lanzarse a la aventura callejera. Irse de tapas, lo llaman. Saben que pueden terminar atropellados, secuestrados, marcados dolorosamente por lápices o lapiceras o quemados por líquidos calientes para luego ser desmembrados y terminar en algún callejón o en un basural. Pero nada de eso les importa. Son rebeldes sin causa.
La mayoría de los libros, sin embargo, están muy contentos con su tranquila vida diurna, un poco sedentaria quizá, aunque llena de ricas experiencias interiores, esperando el día en que la mano suave de un lector amable los elija, los saque del estante, acariciándolos como a una mascota, los abra suavemente e ilumine sus páginas de una hojeada. Verse a sí mismos reflejados en los ojos del lector es su experiencia más importante.
Es cierto que a veces, si son elegidos, tienen que soportar molestos señaladores de papel o de metal que les dan alergia o picazón durante un rato. No obstante, no es raro que ambos, el libro y su señalador, formen una linda pareja y hasta puedan disfrutar de una larga vida juntos, como un buen matrimonio. También pueden ser tocados por un alma romántica. En estos casos, como recuerdo de su travesía por el mundo, el libro suele quedar marcado por la hoja de un árbol o el pétalo de una flor.
El deseo de todo libro, en el fondo, es una prolongada estancia en la mesita de luz nocturna, acompañada de diarios paseos por la ciudad, en bolsos o mochilas o carteras que se abran en medio de trenes, colectivos y, sobre todo, parques soleados. El premio mayor es que su dueño lo lleve de vacaciones a la playa. Allí sí que la pasan de maravillas. No les importa la arena, ni el sol, ni el viento, ni el calor. Incluso recibir gotas de agua de mar que los arrugue un poco les parece genial. Saben que así tendrán pequeñas cicatrices que podrán mostrar orgullosos algún día. Será la prueba que demuestre que su vida ha estado llena de experiencias y aventuras mundanas.
Porque tarde o temprano, lamentablemente, los libros también envejecen. Es ahí cuando necesitan ser tratados con todo el cariño que sólo pueden darles un buen pegamento o una buena cinta adhesiva. Por lo general son los bibliotecarios o los niños, últimos amantes de los libros, los que suelen curarlos con cuidado, y así resguardarlos de una vejez indigna. No es raro que los acuesten en camas especiales llamadas atriles, para que desde ahí tengan una buena visión del mundo, de este mundo que ellos, casi sin quererlo, han tratado de mejorar un poco, apenas provistos de su gran sabiduría y su infinita paciencia con los pobres seres humanos.
lunes, 1 de mayo de 2017
lunes, 3 de abril de 2017
sábado, 1 de abril de 2017
Tres tristes tigres cumple 50 años
"El número tres, el adjetivo triste y el nombre común tigre se reunen nada más que en función de dificultar la pronunciación...
Me gustaba, además, la justicia sin duda poética del didactismo un día metódico del trabalenguas, que terminó en puro juego sin sentido, y por otra parte, la inevitable connotación metafísica entre esa fiera entre todas las fieras, ese animal que es, como la liana, epítome de lo salvaje y de lo exótico, habitantes de otros trópicos, y el sentimiento de malestar difuso que se llama tristeza, el más 'literario' de los males metafísicos y el más 'humano' de los estados de ánimo animales, expresado con una palabra típicamente latina. Además de que toda mi vida me ha perturbado la temible asimetría del tres que brilla oscuramente en el bosque de la mente."
Me gustaba, además, la justicia sin duda poética del didactismo un día metódico del trabalenguas, que terminó en puro juego sin sentido, y por otra parte, la inevitable connotación metafísica entre esa fiera entre todas las fieras, ese animal que es, como la liana, epítome de lo salvaje y de lo exótico, habitantes de otros trópicos, y el sentimiento de malestar difuso que se llama tristeza, el más 'literario' de los males metafísicos y el más 'humano' de los estados de ánimo animales, expresado con una palabra típicamente latina. Además de que toda mi vida me ha perturbado la temible asimetría del tres que brilla oscuramente en el bosque de la mente."
Guillermo Cabrera Infante
viernes, 3 de marzo de 2017
El sentido de la vida
Por Marcelo Damiani
Escribí este cuento (pero quizá más importante, también lo corregí) en marzo de 1993. En esa época aún no sabía que tendría varias versiones, ni que iba a ser publicado varias veces y en varios idiomas, ni que le daría nombre a mi segunda novela. Ahora va a cumplir la misma edad que yo tenía en aquel momento: 24 años. Miles de cosas han cambiado desde entonces. Yo soy otro (¿cómo no serlo?), mi vida es otra (aunque no tanto), el mundo es otro (¿acaso podría no serlo?). Sin embargo, cuando lo releo y a veces, incluso, todavía me hace reír, sigo pensando que el texto tiene toda la razón.
El cuento completo acá.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Gambito de Rey
Por Rodolfo Hinostroza
Y continué P4AR
“Jugada peligrosa”, dijo el Maestro,“de la escuela
romántica. Andersen
sale así en la Inmortal. Cuide Ud. 4T y tal vez haga tablas.”
Y salieron mis escuadras imprecisas
transparente mediosueño bajo el canto del pájaro
campana
y el árbol que todo lo sabe desplegando sentencias en
románicas. PxP
aceptó el Negro. Y yo C3AR.
Y por entonces la Realidad era
una impetuosa fantasmagoría/ cierto impulso
en la materia del ánima humana la conduce a negar el
pasado. “¡Eh!”, insistí otra vez. “¿Cómo voy a seguir?
Qué decir de la Historia si es licencia poética
decir que se repite, que el incesante error
de los vencidos se repite, que el Poder del Imperio se
repite.”
Algo hay, yo te diré
que te conduce a afirmar el pasado y a repetir un acto
equivocado
para sentir que existes/ porque eres desdichado por
ejemplo/
y es inútil el acto, pero no obstante obligado
de repetir, pudiera ser que en el siguiente ciclo
se abran las puertas de la justicia
o de la paz.
Ah. ¡Esa repetición spengleriana! / Espanto lúdico
perdido en sus orígenes.
Gigantesca esfera de leyes implacables
Nunca nadie jugó dos partidas iguales: así creer
en la repetición histórica es pura necedad. Mira bien:
ahora el Negro
llevará el Alfil a 2D, y ésa es
Defensa Cunningham, de largas consecuencias.
Supuse que volviendo
agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría,
aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí
huyen del melancólico como del apestado en el S.XIV
y todo se ha perdido, aunque haya bautizado este regreso
con un sonoro nombre griego: Nostos.
Extraño
en
Ecbatana, como dice
Mc Leish. Adiós, culeados sueños, adiós tu pulso, tallador
de brillantes
el regreso no significa nada, la miserable comunión de
los cielos
con cualquier otra cosa jamás se ha producido, y hay algo
que acelera la fuerza de las cosas: una quieta barbarie de
los tuyos
oculta entre palabras y unos gestos ambiguos. Nostos:
destierro del amor. Adiós gran árbol que ibas a florecer
y te quemaste;
adiós frutas enanas, parábola de Anteo, etc. que las gentes
echan
tierra a tus ojos, y esa es toda la tierra que te han
dado.
Cuídate del ridículo
Cuídate del epíteto
Cuídate de la verdad en boca de los niños.
“Audacia, más audacia, siempre audacia”, recordé
haciendo A4AD. El Maestro insistió: “4T está
desamparada”.
Y se siguieron una serie de golpes:
su A5T jaque(+) mi CxA y el suyo DxC y nuevamente
jaque.
Así llegó la hora de velar al gran amor. Los manjares
del banquete nupcial sirvieron para el banquete
de difuntos.
Hamlet, act I, viceversa,
y grité: “¿Eh? ¿Quién ha muerto? ¡En esta casa no se
muere nadie! ¡Es la casa del amor, del olvido, de la
reconciliación!".
Eso dije y los pájaros picotearon mis riñones
y creo que el pórtico de una casa en mi espíritu se
derrumbó
crujiendo como el hueso de un ave.
El Maestro salmodiaba en un tablero lejano: “Hablemos de dialéctica
viviente, o alquimia del espíritu, como se llamaba
hace 8 siglos: una fuerza
que se opone a otra fuerza actúa sobre la contradicción del enemigo. Enroque Ud.
consolídese/ conózcase a sí mismo/ no juegue ningún rol
sea Ud. todas las piezas del tablero/ sienta la amputación
de un miembro
cuando cae un peón. Un Yo compacto, un Yo
visible, si no revierte sobre la propia Historia
es un poder desperdiciado, una pura metáfora hedonista.
Observe Ud. la armonía
de la Defensa India del Rey”.
Pero quieren decirme ¿de qué juego me hablan?
Los últimos cisnes cantaron con horribles aullidos de
castrati. Una mano indecisa sacrificó el P en 3C, y PxP, la
rápida respuesta D2R, y el Negro
siguió P7C. Jaque descubierto.
Y todo fue arriesgado
y todo fue perdido.
Así ellos los audaces sobre un punto de una esfera bruñida
quisieron encender lo que se dice el fuego incorruptible.
Pero no hubo movimientos alados, ni ayuda, ni piedad. ¡Oh
descomedidos campesinos! ¡Ah, las brutales manadas de
los satisfechos
que imaginan tomar parte en el banquete! Mala peste al
país
que abandona a sus héroes, que caen como una estampa
bíblica
con la sal en el rostro. Y un hombre
se apoya contra un árbol, disponiéndose a acabar su vida;
con dignidad:
escucha: K.550 entre el murmullo de las ametralladoras
el minuet se enfrenta al infinito
sabiendo de antemano que será derrotado
y así fue el canto
de la revolución, amor, amor.
Así pues
devoraron bellotas
haciendo lo que se llama el recuento de muertos.
Y siguió mi fatal R1D y el PxT coronando
abrió la persecución implacable
crucé
mi D en 1A.
“¿Sabes lo que jugamos?” preguntó el Negro.
“¿Qué?” dije estúpidamente. “Tu fe. Y tu futuro.”
Utopía se cae, se cae.
Los sueños ruedan a las alcantarillas ángeles incoloros vagan
sin ruta y sin objeto entre las agujas de los templos
ruedas ardientes giran con los descabezados
¡Mi escuadra!
¡Mi orgullosa escuadra!
¡Mi querido Yo Mismo! Entre la música de los escupitajos y los murmullos de
los paterfamiliae.
D5C (+). Una fangosa eternidad de espera; luego
el lento movimiento al A2R. Y DTxD.
“¡Mate!”, aulló el Negro
derribando las sillas escarlata. / Act. V. Telón/
La implacable esfera
las leyes implacables. 64 escaques
y el universo se comba sobre sí mismo. No hay afuera,
no hay
escape hacia otra dimensión donde todo esto sea
la historia del reptil, la historia del anfibio, la pura
prehistoria.
“Pero vuelva a jugar”, dijo el Maestro, “una partida
es sólo una partida. La especie humana
persiste en el error, hasta que sale
una incesante aurora
fuera del círculo mágico”.
Entonces a la partida siguiente jugué en 3) A5C.
“¿Ruy López?”, observó el Maestro:
“Usted aprende”.
viernes, 3 de febrero de 2017
miércoles, 1 de febrero de 2017
Cuando los nazis vinieron por los comunistas
Por Martin Niemöller
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.
El texto original en alemán acá.
martes, 3 de enero de 2017
Feliz cumpleaños, "Casa tomada"
Por Marcelo Damiani
"Casa tomada", sin duda el cuento más célebre de Cortázar, acaba de cumplir 70 años.
Muy bien llevados, por cierto, ya que parece escrito ayer, esa rara
virtud de los clásicos. Tal vez no esté de más recordar que vio la luz
en diciembre de 1946, en una oscura y casi olvidada revista literaria, "Los anales de Buenos Aires", que por cierto tenía un editor de lujo:
Borges.
El texto completo acá.
domingo, 1 de enero de 2017
sábado, 3 de diciembre de 2016
jueves, 1 de diciembre de 2016
jueves, 3 de noviembre de 2016
Tower of Song
Leonard Cohen
Well my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
I said to Hank Williams: how lonely does it get?
Hank Williams hasn't answered yet
But I hear him coughing all night long
A hundred floors above me
In the Tower of Song
I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here
In the Tower of Song
So you can stick your little pins in that voodoo doll
I'm very sorry, baby, doesn't look like me at all
I'm standing by the window where the light is strong
Ah they don't let a woman kill you
Not in the Tower of Song
Now you can say that I've grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there's a mighty judgment coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices
In the Tower of Song
I see you standing on the other side
I don't know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We'll never have to lose it again
Now I bid you farewell, I don't know when I'll be back
There moving us tomorrow to that tower down the track
But you'll be hearing from me baby, long after I'm gone
I'll be speaking to you sweetly
From a window in the Tower of Song
Yeah my friends are gone and my hair is gray
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I´m just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song.
So long, Lenny.
And thank you very
much for the show.
Well my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
I said to Hank Williams: how lonely does it get?
Hank Williams hasn't answered yet
But I hear him coughing all night long
A hundred floors above me
In the Tower of Song
I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here
In the Tower of Song
So you can stick your little pins in that voodoo doll
I'm very sorry, baby, doesn't look like me at all
I'm standing by the window where the light is strong
Ah they don't let a woman kill you
Not in the Tower of Song
Now you can say that I've grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there's a mighty judgment coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices
In the Tower of Song
I see you standing on the other side
I don't know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We'll never have to lose it again
Now I bid you farewell, I don't know when I'll be back
There moving us tomorrow to that tower down the track
But you'll be hearing from me baby, long after I'm gone
I'll be speaking to you sweetly
From a window in the Tower of Song
Yeah my friends are gone and my hair is gray
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I´m just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song.
So long, Lenny.
And thank you very
much for the show.
martes, 1 de noviembre de 2016
Problema
Las cosas humanas no son dignas de ser tomadas con gran seriedad; sin embargo, hay que interesarse también en ellas; y en ello radica nuestra desgracia.
Leyes VII 803b
lunes, 3 de octubre de 2016
sábado, 1 de octubre de 2016
Aliens, Humans & Dogs
By Jerry Seinfeld
On my block, a lot of people walk their dogs and I always see them along
with their little poop bags. This, to me, is the lowest activity in
human life. Following a dog with a little scooper. Waiting for him to go
so you can walk down the street with it in your bag. If aliens are
watching this through telescopes, they are going to think the dogs are
the leaders of the planet. If you see two life forms, one of them´s
making a poop, the other one´s carrying it for him, who would you assume
is in charge?
I say, if this is where we´re at after 50,000 years of civilization, let´s just give up. I´m serious, let´s pack it in. It´s not worth it. Let´s just say the human race as an idea didn´t quite work. It seemed good at first, we worked on it for a long time, but it just didn´t pan out. We went to the moon but still somehow wound up carrying little bags of dog doody around with us. We just got mixed up somewhere. Let´s just give it over to the insects or whoever is next in line.
I say, if this is where we´re at after 50,000 years of civilization, let´s just give up. I´m serious, let´s pack it in. It´s not worth it. Let´s just say the human race as an idea didn´t quite work. It seemed good at first, we worked on it for a long time, but it just didn´t pan out. We went to the moon but still somehow wound up carrying little bags of dog doody around with us. We just got mixed up somewhere. Let´s just give it over to the insects or whoever is next in line.
sábado, 3 de septiembre de 2016
jueves, 1 de septiembre de 2016
Pensamientos
Por William James
Hay mucha gente que cree que piensa cuando lo único que hace es reacomodar sus prejuicios.
lunes, 1 de agosto de 2016
Poesía
Por Giuseppe Ungaretti
Los días y las noches
suenan
en estos nervios míos de arpa
Vivo
de esta alegría enferma
de universo
y sufro
por no saberla
encender
en mis
Los días y las noches
suenan
en estos nervios míos de arpa
Vivo
de esta alegría enferma
de universo
y sufro
por no saberla
encender
en mis
domingo, 3 de julio de 2016
viernes, 1 de julio de 2016
La noche del perro
Por Francisco Tario
Mi amo se está muriendo. Se está muriendo solo, sobre su catre duro, en esta helada buhardilla, adonde penetra la nieve. Mi amo es un poeta enfermo, joven, muy triste, y tan pálido como un cirio. Se muere así, como vivió desde que lo conozco: silenciosamente, dulcemente, sin un grito ni una protesta, temblando de frío entre las sábanas rotas. Y lo veo morir y no puedo impedirlo porque soy un perro. Si fuera un hombre, me lanzaría ahora mismo al arroyo, asaltaría al primer transeúnte que pasara, le robaría la cartera e iría corriendo a buscar a un médico. Pero soy perro, y, aunque nuestra alma es infinita, no puedo sino arrimarme al amo, mover la cola o las orejas, y mirarlo con mis ojos estúpidos, repletos de lágrimas.
El resto del cuento acá.
viernes, 3 de junio de 2016
El presente ya fue
“Odio apasionadamente la idea de estar con los tiempos. Creo que un artista siempre debe estar fuera de sintonía con su tiempo”.
Orson Welles
miércoles, 1 de junio de 2016
martes, 3 de mayo de 2016
domingo, 1 de mayo de 2016
Escritura
Por Salvador Elizondo
Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo
escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo
escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo
escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome
escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba
haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía.
También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría
escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir
que escribo.
domingo, 3 de abril de 2016
La televisión
viernes, 1 de abril de 2016
Borges & Shakespeare
Por Marcelo Damiani
Cuenta la leyenda (a través de Jan Kott, el gran crítico teatral polaco)
que cuando se llevó a cabo el segundo congreso shakesperiano, en la
mismísima ciudad de Washington, la conferencia más esperada era la de
Borges: “The Riddle of Shakespeare”. ¿Cuál sería el enigma o misterio
que vendría a desentrañar el erudito poeta sudamericano? Sin duda ese
secreto había generado muchas de las expectativas del evento.
El resto de la nota acá.
jueves, 3 de marzo de 2016
Fuentes de (lo) Real: Orígenes de la identidad narrativa
Por Marcelo Damiani
& Pablo Orlando
I
Borges siempre tuvo una relación problemática con “Hombre de la esquina rosada”. Al principio, cuando lo estaba escribiendo, no sólo tenía que ver con su calidad de poeta que se atrevía con una narrativa violenta –hecho que le hizo esconder su autoría tras un seudónimo para no ser descubierto por su madre–, sino que también con el tiempo su propia estética se fue alejando de ese criollismo exacerbado esgrimido en el cuento; por último, nunca le fue fácil digerir la fama que adquirieron esas páginas, opacando a sus grandes obras maestras. Quizá con Hombre de la esquina rosada (1961) de René Mugica pasa algo parecido. Muy pocos espectadores pudieron despegarse de su ambientación criollista, y casi nadie reparó en sus méritos metafísicos, una auténtica interpretación de todo el universo borgeano en clave cinematográfica.
“Hombre de la esquina rosada”, a través de una primera persona anónima, cuenta el enfrentamiento entre los guapos Rosendo Juárez y Francisco Real, y las imprevistas consecuencias de ese acontecimiento fallido. La adaptación a la pantalla conservará el ambiente de compadritos, con la consiguiente ética del coraje y la estructura policial del relato. Sin embargo, el film va a girar sobre esa suerte de vacío o punto ciego a partir del cual se construía el texto original: ¿Por qué Rosendo Juárez se niega a pelear con Francisco Real?
La película desliza las características policiales del cuento hacia el terreno fantástico con un doble movimiento. Primero, paradójicamente, acentuando las coordenadas costumbristas, situando la acción el 25 de Mayo de 1910 y ambientándola en medio de los festejos carnavalescos; y segundo, al proponer a Francisco Real como una adaptación o doble de Nicolás Fuentes, personaje fantasma por excelencia. Borges, en “Historia de Rosendo Juárez” (cuento posterior al film y en franco diálogo con él), argumentará que la negativa a pelear se debe a un reconocimiento o identificación, como si las pasiones comunes constituyesen e indiferenciaran a los contendientes, como si ambos fueran el prototipo o el ideal del cuchillero. Es así que se podría hablar de una posible reescritura de “William Wilson” de Edgar Allan Poe.
El coqueteo con lo fantástico en la película de Mugica no sólo puede ser vista como una alusión a la totalidad del mundo borgeano, sino también como una marca intertextual que comporta una contaminación irreductible de todos los textos. De ahí la construcción y deconstrucción constante del nombre propio (Real) y de la identidad (de Fuentes devenida Real). Esto es muy evidente si repasamos la identificación de Real con Fuentes tal como se va construyendo en el transcurso narrativo de la película.
En un primer momento sabemos que Don Carmelo es un anciano ciego que pide el indulto de Fuentes a un caudillo político. El día de la liberación, Centenario de la Revolución de Mayo, se destacan el cuerpo de un muerto y Francisco Real. El hecho de que a la salida de la prisión el guapo y Don Carmelo no se reconozcan no sólo es un indicio de lo que se revelará más tarde –Real no es Fuentes–, sino que también marca la imposibilidad de ver la diferencia entre uno y otro –tal como sucederá después.
El primer lugar en el recorrido de Real es la que fuera la pensión de La Lujanera. Cuando la casera le pregunta si ha estado antes ahí, él responde que sí y no. Luego, su mirada recorre la habitación en un plano subjetivo, en el que el lugar del sujeto que observa permanece desplazado, vacío, listo para ser ocupado por cualquier observador. El mismo recurso, con su consiguiente efecto de reminiscencia, es utilizado en la visita que Real hace a la casa paterna de Fuentes. Con ciertas reservas, aún es fácil confundir a un guapo con otro. Recién en la escena siguiente sobrevendrá el desdoblamiento, y paradójicamente, comenzará a operarse una verdadera fusión metafísica.
Por boca de su primo nos enteramos que Fuentes ha muerto en prisión, recordamos el cadáver visto al principio y comprendemos que el guapo al que acompañamos en el devenir del relato es otro. Mugica termina de marcar la diferencia y la relación fantasmal entre los dos guapos de la siguiente forma. Hace caminar a Real delante de una ventana cuyo vidrio duplica su imagen, como si el otro lo estuviera guiando para que avance en la dirección correcta. Después hace que se cruce con Don Carmelo y que éste lo palpe como si lo reconociera; por último, produce un azaroso encuentro con Ramón Santoro, otro de los enemigos de Fuentes: Real lo enfrenta y lo mata, y desde ese momento ya no puede evitar sentirse predestinado. Un haz de luz que se refleja en la hoja de su cuchillo y que ilumina su rostro parece confirmar tal sensación. Sin más, el guapo emprende el viaje al Sur –punto cardinal clave en la poética borgeana– y cuando irrumpe en el baile ya es el Otro. La Lujanera lo ratifica, luego de mirarlo a los ojos: “Es él”, asegura –aunque nunca lo ha visto antes–; y las palabras del propio Real ya no dejan lugar a dudas: “Yo soy Nicolás Fuentes”.
II
El tema del doble pone en juego otro de los tópicos recurrentes en Borges, y abre una nueva relación textual: Las claves filosóficas de Schopenhauer. El pensador alemán sostenía que el mundo es una representación de una realidad subyacente a la que daba el nombre de Voluntad. El nacimiento y muerte de todo lo que existe, para él, no era otra cosa que la manifestación de esta entidad. La Voluntad es una unidad que juega a multiplicarse y a enfrentar a las formas resultantes. En el film, Fuentes y Real son la actualización de esta unidad.
En “El encuentro” (cuento incluido en El informe de Brodie) Borges narra la historia de dos amigos que por empuñar los cuchillos de dos enemigos terminan luchando hasta darse muerte. Este procedimiento, como el de la película, pone en escena el juego de la individuación y del necesario enfrentamiento para conseguir un retorno mítico a la unidad perdida. Sólo ella es real, mientras que los individuos son imaginarios. Este es el origen de la cobardía de Rosendo Juárez, como el mismo personaje la expone en el cuento anteriormente citado. Si él se niega a pelear, no es porque quizá quiere salir del círculo político del compadrito, o sólo porque intuye que su oponente es invencible o inmortal (y acá resuena el eco de Macbeth de William Shakespeare), sino porque comprende la identidad de los opuestos, el borramiento de las diferencias, y por lo tanto, la falsedad del enfrentamiento. Se sabe títere de una fuerza superior, víctima de una farsa. Su decisión de negarse al combate es, en términos de Schopenhauer, negar la voluntad de existir. Cualquier otro continuaría con el juego. Es así que el Oriental tomará su lugar y dará muerte a Francisco Real. Tampoco es casual que el film resuelva este enfrentamiento en sombras, insinuando su carácter irreal, como si se tratara de una alusión a la caverna platónica. Sólo somos sombras pasajeras, fantasmas imaginarios con delirios de grandeza, como las imágenes que vemos o creemos ver todo el tiempo, y nadie es ni puede ser nunca real, especialmente Francisco Real.
III
Ahora bien, la identificación de Real con Fuentes se da a través de la palabra. La voluntad deseante de Real no es más que el relato de los deseos de Fuentes. Fuentes es la fuente de Real. Y no parece haber nada que preexista a la palabra que constituye la identidad de Franciso Real. De esta forma se pone en evidencia que toda identidad es un relato, y la memoria una simple biografía, el género literario mediante el cual nos narramos nuestra historia vital. Así, siguiendo a Derrida, se puede decir que todo sujeto hablante se descubre en una irreductible secundariedad, debido a que debe extraer del campo cultural e histórico las palabras y la sintaxis de su propio relato, ya sea oral o escrito. El lugar originario, entonces, está escamoteado. No hay fuente real, dado que la palabra ya es una representación del sujeto, porque se ha generalizado el juego de la adaptación. No habría nada más allá de este juego de espejos donde no se puede diferenciar la copia del original. No somos más que el reflejo evanescente de otros reflejos que llamamos palabras, relatos, identidad.
Hay un momento en el que encontramos esta aporía en el film. Es cuando Real acaba de matar a Santoro. La identificación con Fuentes se ha terminado de concretar al haber empuñado el cuchillo que lo posicionaba en el lugar del enemigo. Es el accionar de Real el que genera su intangible ser. Sin embargo, la luz que refleja la hoja del puñal y que ilumina su rostro parece indicar la imposibilidad de escapar a la mistificación. La metáfora es clara, literal, se podría decir que (casi) no es metáfora. La luz, tradicionalmente, es un elemento divino, y el cuchillo, en este caso, el transmisor de esa luz. Por lo tanto, el cuchillo ha venido a ocupar el lugar de la divinidad. Todo se indiferencia en el reflejo, en el puñal que refleja al cuchillero, en el cuchillero que refleja al puñal, en la luz que refleja la mítica unidad final.
IV
Es precisamente el dispositivo del espejo al que recurre Jesús Martín Barbero cuando estudiar la importancia del rol del cine mejicano en la construcción de la identidad nacional. Su postura se basa en la interpelación que realiza dicho cine, al devolverles a los espectadores sus propias imágenes, voces y lugares. Una opción simple sería traducir ese esquema a nuestro análisis y atender a los múltiples tópicos costumbristas que presenta el cuento de Borges y la película de Mugica. Pero hacer esto sería esencializar determinada simbología, y con ello cristalizar la identidad, en lugar de priorizar el infinito proceso de su constitución.
La identidad no es más que la aceptación de una simbología común, y así es como se configura la supuesta homogeneidad de todo grupo social que se pretende diferente de otros, como se da en la adquisición de una lengua en el caso de las identidades nacionales. En Hombre de la esquina rosada, concretamente, no se es hombre sino a partir del discurso del coraje, de la posesión de la mujer, y del acto de empuñar un cuchillo para conseguirlo todo. El rechazo de Rosendo Juárez a tomar el cuchillo que le tiende La Lujanera para defender sus posesiones lo deconstituye de su identidad masculina, y lo arroja a una diferencia que es su única opción de libertad momentánea, aunque corra el riesgo de devenir no ya en un cobarde, sino en una comadre. Este rechazo a las normas prestablecidas tiene su co-relato en el estilo levemente disnarrativo del film de Mugica, que se demora en la descripción de los festejos (fiesta que remite a la ausencia de jerarquías que posibilita todo juego) en vez de encauzar la historia de manera directa hacia el enfrentamiento final.
Hombre de la esquina rosada, por último, nos muestra claramente que la identidad es un proceso de relación dialéctica en constante desplazamiento, un proyecto que se construye sin cesar a lo largo de nuestras vidas. Una posibilidad siempre abierta entendida como un horizonte de acción y libertad.
martes, 1 de marzo de 2016
miércoles, 3 de febrero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
Una economía arcaica de la ficción
Por Ana Gallego Cuiñas
En el principio no fue el verbo. En el principio era una preposición: A. Aleph. Dios. Porque si el verbo es Dios y el mundo empieza con el habla, la prístina palabra pronunciada por Dios no habría de ser una forma verbal, sino la primera letra del alfabeto, una pre-posición, el principio escritural que remite a la divinidad.
viernes, 1 de enero de 2016
El secreto de los parques
Por Marcelo Damiani
No habría que olvidar, además, que “Continuidad de los parques” está protagonizado por un lector, un
lector como nosotros; un lector, en todo caso, interesado en huir de su
rutina aristocrática a través del policial. Este género, como es bien
sabido, no sólo trae consigo la promesa de conclusiones
tranquilizadoras, sino también la de aventuras y emociones fuertes, una
suerte de subsistencia sustituta para quienes añoran (y sobre todo
temen) una vida peligrosa. El problema, por supuesto, es cuando esas
circunstancias dejan de ser ajenas y empiezan a tomar un cariz personal.
El cuento explora esta posibilidad a fondo, cuestionando una de las
certezas primordiales que sustentan nuestra relación con la lectura.
Leemos libros para disfrutar del espectáculo de la vida y los peligros
del mundo sin la posibilidad de la muerte. La página literaria, como la
pantalla cinematográfica, es una barrera de protección poderosa. Sin
embargo, el texto demuestra que puede convertirse en un espejo molesto, y
a veces incluso devolvernos esa imagen de nosotros mismos que nunca
queremos ver a sangre fría. A saber, la imagen de nuestro propio rostro
sumido en el fango de la ficción, socavando los cimientos de la
realidad.
El texto completo acá.
jueves, 3 de diciembre de 2015
Il mestiere di soppravvivere
Claudio Bagnasco e Giovanna Piazza
Ricco di riferimenti alla letteratura (già il titolo rimanda a Il mestiere di vivere di Cesare Pavese) e al cinema (aspetti che Marcella Solinas mette in luce nella postfazione), il romanzo dello scrittore argentino Marcelo Damiani, in cui si sente l’inevitabile eco di Borges, non è solo un piacevole divertimento letterario: la sostanziale incompletezza e la sospensione delle figure porta ciascuna di esse ad affacciarsi sulle questioni ultime e qualcuno – León Tolver – tenca anche di dare a esse voce. All’uomo le possibilità paiono infinite e la vita eterna, anche se in realtà non è così, poiché in fondo tutte le costruzioni – anche la letteratura – cercano soltanto l’eternità, cioè la negazione dei limiti della vita umana (in questo romanzo c’è addirittura uno scrittore di prologhi morto che parla). Persino la vita è una costruzione (una finzione, una replica, Vivere è un plagio si leggeva) che si cerca di rendere credibile.
La nota completa acá.
martes, 1 de diciembre de 2015
Cómo leer a Lacan
Por Slavoj Žižek
Hace un par de años, la televisión inglesa grabó una simpática
propaganda de cerveza que comenzaba con la clásica revelación de los
cuentos de hadas: una muchacha camina por la orilla de un arroyo, ve una
rana, la toma con dulzura y la lleva hasta su regazo, la besa y, por
supuesto, la fea rana se transforma en un hermoso joven. Pero la
historia aún no ha terminado: el joven mira con avidez a la muchacha, la
atrae hacia sí, la besa y ella se convierte en una botella de cerveza
que el joven sostiene triunfalmente en la mano. Para la mujer, el amor y
el afecto (significado por el beso) convierten a una rana en un hermoso
joven, una presencia fálica completa; para el hombre, se trata de
reducir a la mujer a un objeto parcial, causa de su deseo. Debido a esta
asimetría, no hay relación sexual: o bien tenemos una mujer con una
rana, o bien un hombre con una botella de cerveza. Lo que nunca
tendremos es la pareja natural de la bella muchacha y el hermoso joven:
la contrapartida fantasmática de esta pareja ideal sería la figura de
una rana abrazada a una botella de cerveza –una imagen incoherente que,
en lugar de garantizar la armonía de la relación sexual, subraya su
ridícula disonancia–. (Por supuesto, el argumento feminista más obvio
sería que lo que las mujeres viven cotidianamente es más bien la escena
opuesta: besas a un hermoso joven y, cuando te acercas demasiado, es
decir, cuando ya es demasiado tarde, te encuentra con que, en realidad,
se trata de una rana, probablemente alcohólica). Se abre aquí la
posibilidad de socavar el poder que un fantasma ejerce sobre nosotros
por medio de nuestra sobreidentificación con él, esto es, reuniendo
dentro de un mismo espacio la profusión de elementos fantasmáticos
contradictorios. Es decir, cada sujeto está envuelto en su propio
fantasma subjetivo: la chica fantasea con la rana que en realidad es un
joven; el chico con la chica que en realidad es una botella de cerveza.
Lo que la escritura y el arte modernos oponen a esto no es una realidad
objetiva, sino lo “objetivamente subjetivo” del fantasma subyacente que
los dos individuos nunca podrán asumir. Un cuadro al estilo Magritte de
una rana abrazando una botella de cerveza titulado “Hombre y mujer” o
“La pareja ideal”. ¿No es la obligación ética del artista de hoy
confrontarnos con la rana que abraza la botella de cerveza cuando
soñamos que abrazamos a nuestra amada? En otras palabras, escenificar
fantasmas que están radicalmente desubjetivizados, que nunca podrían ser
asumidos por el sujeto.
martes, 3 de noviembre de 2015
Arte & Ajedrez
Es sólo un juego, dicen quienes no lo juegan. Un arte, una ciencia, dicen los jugadores. "El ajedrez es una forma de producción intelectual que posee un encanto peculiar. Siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas personas que no conocen el ajedrez. Justamente lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre", dijo Siegbert Tarrasch, un médico experto en terapia por hipnosis, que después de perder el match por el título mundial con Lasker, conservó el humor suficiente para jugar un segundo match cuyo único premio consistía en un kilo de manteca.
La nota completa acá.
domingo, 1 de noviembre de 2015
No volveré a ser joven (1968)
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
uno lo empieza a comprender más tarde
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
sábado, 3 de octubre de 2015
jueves, 1 de octubre de 2015
Il mestiere di sopravvivere
Antonella di Nobile
Spesso, quando ci si ritrova a curiosare fra le centinaia di libri esposti sugli scaffali delle librerie, si è guidati, nella scelta, dal titolo. Che sia accattivante, seducente o puramente indicativo, il titolo svolge, come suggerisce Genette, varie funzioni, tra cui quella di partecipare alla circolazione di un’opera e di influire sulla percezione stessa che ne può avere il lettore. Il mestiere di sopravvivere è esattamente uno di quei titoli in grado di produrre nel lettore/acquirente delle impressioni immediate ed è, anche, uno degli elementi della scrittura a cui l’autore del libro, Marcelo Damiani, dà grande importanza. Ecco perché, a mio parere, una recensione a questo volume, il primo tradotto in lingua italiana dello scrittore argentino, non può esulare da una serie di considerazioni sul titolo.
Questo, innanzitutto, rimanda prontamente a Il mestiere di vivere di Pavese, cui il romanzo è accomunato, oltre che da una forma pseudo-diaristica, da una sorta di male di vivere che percorre costantemente la narrazione. Sopravvivere, al di là dell’accezione negativa di “mantenersi in vita con difficoltà”, definizione che ci rimanda al disagio esistenziale, può essere inteso come “continuare a vivere idealmente anche dopo la propria morte”.
Come afferma Damiani in un’intervista: “in realtà si pensa – come sostiene Freud – che si vivrà per sempre, e probabilmente si scrive pensando che la letteratura sia una forma di sobre-vida”, un modo per sopravvivere. Dunque, il titolo ci svela gli argomenti più pregnanti del testo: la vita, la morte, la letteratura. L’autore affronta tematiche molto profonde e, nonostante il malessere di fondo, riesce a smorzare i toni negativi mediante una pungente carica ironica. Da buon eccentrico quale è, smonta e rimonta i generi letterari, sovverte i canoni e demolisce le norme; crea quindi una narrazione singolare e complessa, all’insegna della sperimentazione, riuscendo, tuttavia, a mantenere viva e costante l’attenzione del lettore. Il romanzo presenta una struttura molto particolare: una serie di racconti compiuti e a sé stanti funzionano qui come segmenti interconnessi che, rientrando nel quadro generale dell’opera, ne infittiscono e intricano la trama. "I romanzi – sostiene l’autore – perdono d’intensità in funzione dell’estensione [...]; uno scrive parti che funzionano come capitoli, che sono racconti, e poi le relaziona con le altre”.
In questo universo di relazioni l’autore riversa le proprie passioni: in primis, il gioco degli scacchi, che condensa in una sottile metafora le riflessioni sulla vita, sulla realtà e, se vogliamo, sul suo doppio, la finzione, la letteratura; in secondo luogo, il cinema la cui influenza, sebbene si palesi con evidenza in un interessante commento a Brazil di Terry Gilliam, si manifesta nell’opera anche attraverso reminiscenze lynchiane e coeniane, e soprattutto mediante una tipologia di racconto che richiama fortemente Rashōmon di Akira Kurosawa. Nel romanzo ricorre la narrazione di medesimi eventi esposti da diversi personaggi e quindi da punti di vista differenti. Procedimento che, se da un lato dona maggiore complessità psicologica ai personaggi, dotandoli di sfaccettature caratteriali, dall’altro genera volute contraddizioni e una confusione nella visione d’insieme che spetta al lettore dissipare. L’autore si sbizzarrisce in una singolare forma di scrittura in cui il lettore è invitato, o quasi costretto, a partecipare attivamente, districando i fili della narrazione.
Il romanzo di Marcelo Damiani si configura, a fine lettura, come un originale e ben architettato gioco letterario fra autore e lettore.
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