domingo, 3 de junio de 2012

Si la religión feroz del dinero devora el futuro


Por Giorgio Agamben

       Para comprender lo que quiere decir la palabra “futuro” antes hay que entender lo que significa otra palabra, una que ya no acostumbramos a usar más que en la esfera religiosa: La palabra “fe”. Sin fe o confianza no es posible el futuro, hay futuro sólo si podemos esperar o creer en algo. Ya, pero la fe ¿qué es? David Flüsser, un gran estudioso de la ciencia de las religiones –pues existe una disciplina de tan extraño nombre– estaba hace poco trabajando sobre la palabra pistis, que es el término griego que Jesús y los apóstoles usaban para “fe”. Aquel día, que iba paseando por casualidad por una plaza de Atenas, en un momento dado alzó la vista y vio ante sí escrito con grandes caracteres: Trapeza tes pisteos. Estupefacto por la coincidencia, miró mejor y a los pocos segundos se dio cuenta de que se encontraba simplemente a la puerta de un banco: Trapeza tes pisteos significa en griego “banco de crédito”. Ese era el sentido de la palabra pistis, que llevaba meses tratando de entender: Pistis, “fe”, no es más que el crédito del que gozamos ante Dios y el crédito del que goza la palabra de Dios ante nosotros, a partir del momento en que la creemos. Por eso Pablo puede decir en una famosa definición que “la fe es sustancia de cosas esperadas”: Aquello que da realidad a lo que todavía no existe, pero en lo que creemos y tenemos confianza, en lo que hemos puesto en juego nuestro crédito y nuestra palabra. Algo así como un futuro existe en la medida en que nuestra fe logra dar sustancia, es decir realidad, a nuestras esperanzas. Pero ya se sabe que la nuestra es una época escasa de fe o, como decía Nicola Chiaromonte, de mala fe, de fe mantenida a la fuerza y sin convicción. Una época, por lo tanto, sin futuro y sin esperanzas –o de futuros vacíos y de falsas esperanzas.

       El texto completo acá.

sábado, 2 de junio de 2012

La Destruction (1857)


Charles Baudelaire (1821-1867)

Sans cesse à mes côtés s'agite le Démon;
II nage autour de moi comme un air impalpable;
Je l'avale et le sens qui brûle mon poumon
Et l'emplit d'un désir éternel et coupable.

Parfois il prend, sachant mon grand amour de l'Art,
La forme de la plus séduisante des femmes,
Et, sous de spécieux prétextes de cafard,
Accoutume ma lèvre à des philtres infâmes.

II me conduit ainsi, loin du regard de Dieu,
Haletant et brisé de fatigue, au milieu
Des plaines de l'Ennui, profondes et désertes,

Et jette dans mes yeux pleins de confusion
Des vêtements souillés, des blessures ouvertes,
Et l'appareil sanglant de la Destruction!


El poema traducido al castellano acá.

viernes, 1 de junio de 2012

Salvo el poder todo es ilusión


Para Gonzalo Carranza

       Olvido: Eso es lo que produce manejar por mucho tiempo, recorriendo siempre calles distintas aunque a partir de un momento parezcan las mismas. Una de las tantas maneras de soportar la realidad insoportable. Muy parecido a fumar, tomar sol, emborracharse o comer sin parar. Diversas formas de engaño (supuestamente placenteras) destinadas a olvidar el paso del tiempo. Perder el tiempo: Esa es la cuestión. A pesar de que nadie puede perder lo que nunca ha tenido.
       Olvido, como era mi propósito, que yo también estoy perdiendo el tiempo: Ahora, desde hace ya algunos minutos, contemplando los movimientos pausados, lentos, de una mujer sentada a la mesa de un bar. No estoy lo suficientemente cerca como para ver su cara. Sin embargo, su forma de fumar, sensual y mundana, segura y desdeñosa, me sorprende; me gusta: Me encanta.

       El resto del texto acá.