martes, 3 de febrero de 2015

El escritor clandestino

Por Marcelo Damiani

       En la última película de los hermanos Coen, Inside Llewyn Davies, Oscar Isaac (inspirado en Dave Van Ronk) hace un largo y accidentado viaje desde New York hasta Chicago para audicionar con el productor discográfico Bud Grossman (personaje basado en quien terminaría siendo el manager de Bob Dylan, discípulo de Van Ronk). Mientras el músico interpreta la conmovedora “The Death of Queen Jane”, el personaje de Fahrid Murray Abraham lo escucha impasible. Finalmente, luego de un silencio bastante incómodo, el empresario emite su veredicto: “I don´t see a lot of money here”.

       El resto del ensayo acá.

lunes, 2 de febrero de 2015

Keeping things whole

                                                  by Mark Strand

In a field
I am the absence
of field.
This is
always the case.
Wherever I am
I am what is missing.

When I walk
I part the air
and always
the air moves in
to fill the spaces
where my body's been.

We all have reasons
for moving.
I move 
to keep things whole. 

Una versión al castellano acá. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Hegel en el Caribe

                                       Por René Depestre

Papá Hegel es savia soberana
en el olmo de la filosofía:
sus germanas palabras de filósofo
aún viajan triunfales
en torno a los seres, a las aves
y a las cosas bellas de la vida,
mientras su faro sigue ciego
al naufragio de los Negros del mar Caribe.
¿Acaso por esto el mar
es un poeta trágico?
Papá Hegel se sabe de memoria
como su pupitre, la dialéctica
del ser y parecer en sociedad
de plantación: amo y esclavo
colono/indígena
santo cristiano/loa vudú
francés/criollo
blanco/negro/mulato
no obstante sus palabras forman sombras en torno
a los problemas de la máscara y la verdad.
¿Acaso por esto mi vida
no es escalera de cristal?
Papá Hegel tiene fuertes manos videntes
de carpintero para alumbrar a giorno
leyes y secretos de la gran historia
de las humanidades, mas no tiene ojos de hermano
para las venas que corren, alocadas,
desoladas, por el bosque de la desdicha negra.
¿Acaso por esto, mi negra,
comemos y bailamos en la cocina
cuando es noche de fiesta en Occidente?