miércoles, 3 de marzo de 2021
miércoles, 3 de febrero de 2021
domingo, 3 de enero de 2021
¿Por qué hay algo y no más bien nada?
Para Mario Presas
Hermeto tenía una relación demasiado carnal con su propio nombre. Nada en él era claro. Ni bajo ni alto, ni lindo ni feo, ni gordo ni flaco, ni bueno ni malo; su verdadero ser parecía estar mucho más allá de este tipo de distinciones binarias. Era, eso sí, muy callado. La gente, por lo general, no notaba su presencia, y si lo hacían, rápidamente se olvidaban de él, como si fuera un fantasma inofensivo con licencia para aparecer en público. Incluso cuando emitía alguno de sus oscuros juicios categóricos –bastante a menudo, por cierto– los únicos que parecían escucharlo eran sus amigos. Tal vez por eso había llegado a sospechar que siempre, para ser oídos, era absolutamente necesario poseer el requisito previo de la amistad, como parecía confirmarlo el hecho de que nadie escuchaba mejor nuestros silencios que un amigo de verdad.
El texto completo acá.
jueves, 3 de septiembre de 2020
Solaris
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| Nathascha McElhone interpretando a Rheya |
lunes, 3 de agosto de 2020
Wildeana
domingo, 3 de mayo de 2020
Lugar soleado (Hinata) 1923
Por Yasunari Kawabata
En el otoño de mis veinticuatro años, conocí a una muchacha en una posada a orillas del mar. Fue el comienzo del amor.
De repente la joven irguió la cabeza y se tapó la cara con la manga de su kimono. Ante su gesto, me dije: La he disgustado con mi mal hábito. Me avergoncé y mi pesadumbre se hizo evidente.
—Fijé la vista en ti, ¿no?
—Sí, pero no es para tanto.
Su voz sonaba gentil y sus palabras, cálidas. Me sentí aliviado.
—¿Te molesta, no es cierto?
—No, de verdad, está bien.
Bajó el brazo. En su expresión se notaba el esfuerzo que hacía para aceptar mi mirada. Miré hacia otro lado, y fijé la vista en el océano.
Desde hacía mucho tenía ese hábito de fijar la vista en quien estuviera a mi lado, para su disgusto. Muchas veces me había propuesto corregirme, pero sufría si no observaba los rostros de quienes estaban cerca. Me aborrecía al darme cuenta de que lo estaba haciendo. Tal vez el hábito venía de haber pasado mucho tiempo interpretando los rostros ajenos, luego de perder a mis padres y mi hogar cuando era un niño, y verme obligado a vivir con otros. Tal vez por eso me volví así, pensaba.
Fue entonces, al apartar los ojos de la muchacha, que vi un lugar en la playa bañado por el sol del otoño. Y ese lugar soleado despertó un recuerdo por largo tiempo enterrado.
Ahora, mirando la playa, recordaba ese otro lugar soleado que tenía olvidado.
Por aquellos días, fijaba la mirada en mi abuelo esperando que se volviera hacia el norte. Como era ciego, podía observarlo fijamente. Y me daba cuenta ahora de que así se había desarrollado mi costumbre de estudiar los rostros. Y que este hábito ya existía en mi vida de hogar, y que no era un vestigio de servilismo. Ya podía tranquilizarme en mi autocompasión por esta costumbre. Aclarar la cuestión me provocó el deseo de saltar de alegría, tanto más porque mi corazón estaba colmado por la aspiración de purificarme en honor de la muchacha.
La joven volvió a hablar.
—Me voy acostumbrando, aunque todavía me intimida un poco.
Esto significaba que podía volver a mirarla. Seguramente había juzgado rudo mi comportamiento. La observé con expresión radiante. Se sonrojó y me lanzó una mirada disimulada.
—Mi cara dejará de ser interesante con el paso de los días y las noches. Pero no me preocupa.
Hablaba como una criatura. Me sonreí. Me pareció que repentinamente nuestra relación había adquirido otra intimidad. Y quise llegar hasta ese lugar soleado de la playa, con ella y con el recuerdo de mi abuelo.
lunes, 3 de febrero de 2020
La Destruction (1857)
Sans cesse à mes côtés s'agite le Démon;
Je l'avale et le sens qui brûle mon poumon
Et l'emplit d'un désir éternel et coupable.
Parfois il prend, sachant mon grand amour de l'Art,
La forme de la plus séduisante des femmes,
Et, sous de spécieux prétextes de cafard,
Accoutume ma lèvre à des philtres infâmes.
II me conduit ainsi, loin du regard de Dieu,
Haletant et brisé de fatigue, au milieu
Des plaines de l'Ennui, profondes et désertes,
Et jette dans mes yeux pleins de confusion
Des vêtements souillés, des blessures ouvertes,
Et l'appareil sanglant de la Destruction!
El poema traducido al castellano acá.
sábado, 1 de febrero de 2020
Diez años sin Salinger
critor.Cuenta la leyenda que pasó su infancia huyendo del departamento familiar de Park Avenue, probablemente en busca de experiencias similares a las del narrador de su gran cuento “The Laughing Man", y luego, ya adolescente, a las de Holden Caulfield, protagonista exclusivo de The Catcher in the Rye. Tal vez no es extraño que esta novela le haya gustado a Faulkner, sobre todo si tenemos en cuenta su desparpajo, su coqueteo con el existencialismo (tan en boga por esos años) y su obsesión por desenmascarar la hipocresía social. Me acuerdo que cuando la leí, a esa edad ideal en que uno aún no ha salido de la adolescencia, envidié sana y profundamente a su autor, porque es una novela que a mí me hubiera gustado escribir; aunque por suerte no cometí el error de tantos otros al creer que podían escribirla de nuevo como si no existiera. Sin embargo, creo que la obra maestra de Salinger, con la que la mayoría de sus imitadores ni siquiera se atreve, es "Raise High the Roof Beam, Carpenters". Esta nouvelle es una máquina narrativa perfecta que atrapa al lector desde el principio, y lo lleva de la nariz hasta uno de los mejores finales que he leído en mi vida. Mucho se ha especulado sobre los motivos del retiro de Salinger de la vida pública. Mi modesta hipótesis es que se retiró porque pensó que jamás podría escribir nada mejor que esto, y creo que hay que ser un genio para hacerlo. Un genio como esos niños brillantes a los que tanto le gustó retratar. El mundo, sin duda, es una contingencia muy molesta para ellos, y su estupidez infinita termina aniquilándolos. Un verdadero genio, parece haber gritado en silencio durante estos últimos 50 años, todo lo que necesita es un poco soledad para vivir en paz. Esa misma paz que él encontraba, paradójicamente, en escribir para sí mismo y no publicar. Ahí están sus libros para los que aún tenemos ganas de escuchar su voz; una voz que parece la de un amigo de la infancia, un amigo de verdad. Tal vez hacernos escuchar esa voz fue su único propósito, y una vez que lo consiguió con creces, sintió que su trabajo ya estaba hecho. Un pequeño milagro por el que todos deberíamos estar agradecidos, ya que el resto, para decepción de Verlaine, es una rara mezcla de ruido y silencio.
La nota completa acá.
viernes, 3 de enero de 2020
martes, 3 de diciembre de 2019
jueves, 3 de octubre de 2019
La dýnamis de La Distracción
Publicado en LL Journal, CUNY, Vol. 12, N°1, CUNY, NY, Mayo 2017.
martes, 1 de octubre de 2019
1129
Tell al the Truth but tell it slant—
Sucess in Circuit lies
Too bright for our infirm Delight
The truth’s superb surprise
As Lightining to the Children eased
With explanation kind
The Truth must dazzle gradually
Or every man be blind—
sábado, 3 de agosto de 2019
The only poem
This is the only poem
I can read
I am the only one
can write it
I didn´t kill myself
when things went wrong
I didn´t turn
to drugs or teaching
I tried to sleep
but when I couldn´t sleep
I learned to write
I learned to write
what might be read
on nights like this
by one like me.
miércoles, 3 de julio de 2019
lunes, 1 de julio de 2019
Granada literaria I
El texto completo acá.
lunes, 3 de junio de 2019
Le sens de la vie
viernes, 3 de mayo de 2019
miércoles, 3 de abril de 2019
lunes, 1 de abril de 2019
viernes, 1 de marzo de 2019
Canción cubana
¡Ay, José, así no se puede!
¡Ay, José, así no sé!
¡Ay, José, así no!
¡Ay, José, así!
¡Ay, José!
¡Ay!
domingo, 3 de febrero de 2019
Leyendo a S. Freud
Por Cristina Peri Rossi
Leo, en un viejo ensayo de Freud:
"La vida siempre provoca malestar".
¿De modo que esta desazón
estas ganas de huir a ningún lado
este aburrimiento de la gente
y aun de las cosas amadas
este malhumor matinal
eran, al fin de cuentas, la vida?
viernes, 1 de febrero de 2019
jueves, 3 de enero de 2019
Máquina Woody
Siempre seguro de sí mismo, con el infaltable impermeable gris, Bogey encarna a una suerte de mentor fantasmal que le imparte a su pobre pupilo duros consejos sobre cómo tratar a las mujeres. Así, Woody se postula como una parodia de Bogey, aunque es el imaginario de Woody el que proyecta a Bogey. El procedimiento funciona así: Cuando la incertidumbre paraliza a Woody, llevándolo al monólogo o al soliloquio, allí aparece Bogey (para impulsarlo a actuar); y cuando Woody actúa, desaparece Bogey. Y también Allan y Allen. Porque lo que queda al descubierto es el mecanismo de funcionamiento de esa máquina llamada Woody. El verdadero motor inmóvil de toda su estética es ese deseo de devenir otro, como lo demuestra la interminable sucesión de nombres, películas, libros, historias y anécdotas que su genio no puede parar de perpetrar, motivado por su ya famoso inconformismo universal.El texto completo acá.
lunes, 3 de diciembre de 2018
La espontaneidad y el cálculo
Las historias de Marcelo Damiani en El sentido de la vida demuestran que no hay nada menos espontáneo, que no hay nada más calculado, que ponerse a contar historias.
Martín Kohan
“Mapa tentativo de una contemporaneidad” en Una literatura en aflicción de Jorge
Monteleone. Tomo X de Historia de la literatura argentina dirigida por Noé Jitrik. Emecé, 2018.
sábado, 3 de noviembre de 2018
Désir
Chacun devrait pouvoir mourir de temps en temps
comme ça
sans remords
La mort devrait être un état d'âme
partagé
par le corps
On a tous voulu mourir un jour
et il serait bon de pouvoir dire
simplement
Aujourd'hui je suis mort.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Le pamphlet hermétique
lunes, 3 de septiembre de 2018
The Meaning of Life
sábado, 1 de septiembre de 2018
El oficio de escribir
viernes, 3 de agosto de 2018
La pasión argentina por los prólogos
Por último, no estaría de más marcar que esta fuerte pulsión borgeana por los prólogos (acaso fundadora de una nueva pasión argentina) no sólo le viene de su afán reflexivo y su amor por las formas breves, sino también de un anhelo secreto. Su maestro, Macedonio Fernández, había escrito la experimental Museo de la Novela de la Eterna, cuya primera parte consta de nada menos que 57 prólogos. Quizá Borges, de alguna manera, siempre se sintió obligado a tratar de superar a su maestro, incluso hasta en la pequeña batalla numérica de los prólogos.
La nota completa acá.
martes, 3 de julio de 2018
domingo, 1 de julio de 2018
Vigilia
La versión original en italiano acá.
domingo, 3 de junio de 2018
La vida
viernes, 1 de junio de 2018
Precocidad
Los parroquianos desaparecían poco a poco, acarreados por las guardianas hasta los límites de la prisión. Aproveché el revuelo general para agarrar a mi nueva amiga de la mano y llevarla hasta mi guarida; ahí podríamos ocultarnos un tiempo, y con un poco de suerte, quizá, hasta escapar juntos. Nunca se sabe. Pero entonces escuché la inconfundible frenada de un auto. Intenté apurarme sin éxito. En ese momento sentí que unas manos enormes me agarraban de mis axilas y me levantaban por los aires; supe que todo había terminado. Creo que mi compañera también lo supo, porque sus ojos me despidieron en silencio, desde adentro de la cueva. Por lo menos ella estaba a salvo.
La traducción al croata acá.
jueves, 3 de mayo de 2018
El oficio de sobrevivir
martes, 1 de mayo de 2018
La scacchiera di Marcelo Damiani
martes, 3 de abril de 2018
domingo, 1 de abril de 2018
sábado, 3 de marzo de 2018
Máquina Woody (continuación)
jueves, 1 de marzo de 2018
Los seis minutos más bellos de la historia del cine
Sancho Panza entra en un cine de una ciudad de provincia.
Está buscando a Don Quijote y
lo encuentra: Sentado aparte y mirando fijamente la pantalla. La sala está casi llena, y
su galería superior –una especie de gallinero– se encuentra completamente ocupada por
niños ruidosos. Después de algunos intentos inútiles por reunirse con Don
Quijote, Sancho se sienta de mala gana en la platea, junto a una niña
(¿Dulcinea?) que le ofrece un chupetín. La proyección ha comenzado, es una
película histórica, y sobre la pantalla corren caballeros armados; de pronto aparece una mujer en peligro. Inmediatamentee Don Quijote se pone
de pie, desenvaina su espada, se precipita sobre la pantalla y sus sablazos
empiezan a destruir la tela. En la pantalla todavía aparecen la mujer y los
caballeros, pero el agujero negro abierto por la espada de Don Quijote crece cada vez
más y devora implacablemente las imágenes. Al final casi no queda nada de la
pantalla, solamente se ve el bastidor de madera que la sostenía. El público, indignado,
abandona la sala; pero en el gallinero los niños no paran de animar
frenéticamente a Don Quijote. Sólo la niña de la platea lo mira con desaprobación.¿Qué debemos hacer con nuestras imaginaciones? Amarlas, creerlas a tal punto de tener que destruir, falsificar (éste es, quizá, el sentido del cine de Orson Welles). Pero cuando, al final, ellas se revelan vacías, insatisfechas; cuando muestran la nada de la que están hechas, sólo entonces hay que pagar el precio de su verdad, comprender que Dulcinea –a la que hemos salvado– no puede amarnos.















